Hooked

Los guionistas de la serie de televisión How I Met Your Mother, tienen la virtud de observar con acierto aspectos de las relaciones de pareja que, aunque están a la vista de todo el mundo, no son tan fáciles de advertir. En la mayoría de sus episodios se suele exprimir alguno de esos temas, siempre con mucha gracia.

En el episodio 16 de la 5º temporada, llamado Hooked (Enganchado), se trata el tema
de la “amistad” entre el hombre y la mujer, que suele tener el condimento que hay uno que está enganchado y otro que aprovecha eso, el enganchador. Como siempre, el episodio empieza con Ted en el año 2030 contándole la historia a sus hijos. Esta vez dice: “Chicos, en muchas de mis historias soy un soñador romántico en la noble búsqueda del amor verdadero. En esta soy solo un idiota”.

El hooked se produce cuando hay un desequilibrio entre dos personas, es decir, cuando uno quiere más al otro. La única forma en que una pareja funcione es que ambos se quieran por igual. Esto es casi imposible de lograr, por eso los matrimonios que no se divorcian suelen tener un dominador y un dominado. Si los dos quieren ser dominadores, viven cagándose a puteadas y los platos se estrellan contra las paredes.

Casi todas las personas solteras (de ambos sexos) (aunque estén de novios) tienen personas que están enganchadas con ellas, y ellas mismas están enganchadas con otras, disfrazando la relación de amistad. El enganchado está siempre-listo para
realizar cualquier actividad con su enganchador, y procurará que todo salga perfecto. También hará con su mejor predisposición cualquier favor que el enganchador le solicite. No le interesa tanto tener una relación sexual (aunque obviamente sueña con eso) sino que se conforma con compartir momentos con su enganchador. Se siente tan fascinado que cree que es justo que el enganchador sienta lo mismo por él, y esa es su mayor aspiración. Si es mujer seguramente hablará mucho, y el enganchador
pensará “por suerte dentro de un rato ya no podrá hablar más porque me la estará chupando”. Si es hombre también hablará mucho, y la enganchadora
pensará: “¡Uy! ¡Qué embole este tipo!”, mientras puteará por adentro porque el tipo con el que ella está enganchada nunca la invita a salir y se tiene que conformar con este tarado.

 

A veces el enganchado no puede aguantar, y confiesa de repente todos sus sentimientos, provocando un momento de lo más incómodo. El enganchador deberá
entonces introducir al enganchado en la realidad, diciéndole que no hay ninguna posibilidad de que ellos estén juntos. Como en ese momento el corazón del enganchado
se rompe, el enganchador siente un poco de pena y se ve obligado a agregar frases como: “Por ahora no, quizás en el futuro puede ser”, y ofrece a cambio amistad, asegurando que lo quiere mucho como amigo, porque se siente culpable de romper ese corazón y además le gusta lo bien que su enganchado lo trata. El enganchado se aferra a esas palabras y, con su corazón remendado, sigue tan enganchado como siempre. Le sigue pareciendo injusto que el enganchador no sienta lo mismo por él, pero su corazón lo obliga a seguir insistiendo. No tiene opciones y solo puede curarse cuando se enganche con otro. Una parte de su mente lo engaña inventándole un futuro donde todo será como él quiere.

 

Cualquier cosa que diga el enganchador será interpretada de mil maneras por el enganchado, y todos los momentos vividos juntos serán sobrevalorados. El
enganchado recuerda con precisión todos los diálogos que tuvieron. El enganchador
considera esos diálogos intrascendentes y los olvida enseguida, preocupado por
los diálogos que tuvo con su propio enganchador.

 

El enganchado piensa en el cumpleaños del enganchador varios meses antes que llegue el día, planeando estrategias para poder alegrarlo. El enganchador, en cambio, suele olvidarse del cumpleaños del enganchado. Esto duele mucho al enganchado ya que se pasó todo el día recibiendo otros llamados de tías abuelas insoportables, cuando el único llamado que esperaba era el del enganchador.

 

Cuando el enganchador le manda un mensajito de texto al enganchado,
este tarda un promedio de 0,50 segundos en contestarle, y unos segundos después se cuestionará si la respuesta no fue muy pelotuda. Jamás dejará un mensaje sin contestar. En cambio, el enganchado suele mandarle a su enganchador mensajitos de texto por cualquier motivo (porque está todo el día pensando en él), y el enganchador piensa: “¡Qué manera de gastar crédito al pedo este infeliz!”

 

El enganchador suele darse cuenta que el enganchado está enganchado, pero se hace el boludo para seguir obteniendo ventajas, y además no piensa casi nunca en eso. El enganchado piensa que, siendo tan bueno, el enganchador terminará enganchándose con él. Pero el enganchador no piensa que es bueno, sino que es buenudo.

Si el enganchador tiene novio, el enganchado querrá saber todo lo posible sobre la relación (le gusta torturarse), y aprovechará cualquier oportunidad para hablar mal de la pareja de su enganchador, como para demostrar que él es mejor. Este método jamás le dio resultado a nadie.

Yo mismo estuve varias veces en las situaciones de enganchado y enganchador. Una vez, hace muchos años, estaba enganchado con una chica. Era la típica relación de desequilibrio donde yo la quería mucho más a ella que ella a mí. Una vez, fuimos a jugar al tejo (le gané) y luego pasamos por un negocio y ella admiró unas zapatillas. No había terminado de hablar que yo ya estaba sacando mi tarjeta de débito para comprárselas. Sabía que estaba equivocado, pero no podía evitarlo. En ese momento, mi único objetivo en la vida era que ella sea feliz. Ella fue sabia y no me dejó comprárselas. Unos meses después me dejó porque la quería demasiado.

Algunas personas siempre son enganchadoras y se creen muy piolas por eso. No saben que se están perdiendo la experiencia de ser un enganchado. No es nada linda, pero hay que vivirla.

Por último, invito a todas las chicas que estén enganchadas conmigo a hacerme regalos, favores y petes (pero traguen, eh.) A cambio les prometo que quizás algún día pase algo serio. Y a mis enganchadoras les pido que me sigan utilizando: siempre seré un buenudo con ustedes.

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