Dos Historias De Hijas Del Corazón

En
1965, una canadiense, aspirante a cantante folk, tenía 21 años y se
encontraba pobre, mugrienta, cagada de frío, sola y embarazada. El
del semen se había ido a California, porque le habían dicho que
allá todo era más cálido.

Ella
era lo bastante orgullosa para no volver a su casa a pedir ayuda a
sus padres (después que había huído con urgencia de ahí un par de
años antes), así que parió en un hospital de Toronto, el 19 de
febrero de 1965. Como su alimentación había sido desastrosa durante
el embarazo, la nena nació y estuvo 10 días en peligro. Le escribió
una carta al “californiano” diciéndole que la bebé tenía ojos
azules. Él le contestó con un poema. Se sintió sin alternativas,
ya que ni siquiera tenía un lugar donde vivir, y decidió dar a la
bebé en adopción. Cansada de mentiras, firmó todos los papeles
triste y apenada, pero sin avergonzarse. Dejó a su bebé, y al poco
tiempo tuvo hambre. Alguien le regaló un par de manzanas.

La
bebé fue adoptada por una pareja de maestros, a los seis meses, y
creció en un suburbio de Toronto, en un mundo de colegios privados,
casas countries y vacaciones en el Caribe.

La
canadiense emigró a Estados Unidos y compuso una canción sutil
sobre su hija. A los pocos años, demostró que era una de las
mujeres más talentosas del mundo, con discos que saben tocar las
fibras más íntimas de las personas. Grabó la canción para su hija
recién en su cuarto disco (su masterpiece), seis años después de
haberla compuesto. Se hizo famosa y millonaria pero sufrió y sintió
culpa toda su vida. Le gusta más pintar que tocar.

Muchos
años después, en Argentina de 1989, cuando la hiperinflación
realmente dolía, una adolescente de pocos recursos se alegró
cuando su mamá consiguió un trabajo para limpiar un consultorio
médico, en Rufino, una pequeña localidad de la provincia de Santa
Fe, donde la bota se une con Buenos Aires y Córdoba. La adolescente
se estaba acercando a los 20 años, y soñaba con estudiar una
carrera universitaria. A veces, iba a ayudar a su mamá a limpiar el
consultorio, para ahorrarse unos mangos con el objeto de estudiar.

Pero
el médico estaba cansado de tomarle la presión a viejas
psicosomáticas, y mandar a hacer análisis a peones que solo iban a
verlo cuando se morían del dolor de hígado, por lo que empezó a
mirar de manera lasciva a la hija de la chica que limpiaba. Le
gustaba en especial cuando se agachaba a pasar el plumero. Miradita
va, miradita viene, cosas que se erectan, cosas que flujean,
terminaron desnudos sobre una camilla.

La
chica quedó embarazada, pero también era demasiado orgullosa para
pedir ayuda, así que ni siquiera le dijo al médico ni a su mamá.
Tomó la sabia decisión de no abortar. También decidió mantener el
secreto, usando ropa suelta para que nadie lo notara. Cuando no lo
pudo disimular más tomó sus magros ahorros y se fue a vivir a otra
ciudad con buen hospital, recalando en un hostel antiguo que
pertenecía a un matrimonio un poco mayor y sin hijos, que hacía
años que estaban en la lista de espera para adoptar (esa lista que
nadie entiende por qué tarda tanto.)

Embarazada,
muy sola, víctima de calor y antojos, tenía que hablar con alguien
y le contó su historia a la mucama del hostel. La mucama le contó a
los dueños. Y a los dueños se les prendió la lamparita. Le
mandaron a decir que la mucama tenía una hermana en Buenos Aires que
estaba deseando tener familia, y le ofrecieron que entregue el bebé
para llevarlo allí. Embarazada recordó entonces todo lo que había
sufrido en su vida, y sus pocas posibilidades económicas. Quebró y
pensó que no quería que su bebé sufriese lo mismo que ella. Aceptó
la propuesta. El matrimonio no le cobró los dos meses que estuvo en
el hostel, hasta que parió el 23 de diciembre de 1989, justo en la época que todos los suculentos plazos fijos se conviertieron en bonos. Fue una nena.
La mamá biológica quiso verla, para chequear su color de ojos. El matrimonio le llevó regalos y se emocionaron mucho la primera vez
que vieron a la bebé, que pocos días después fue entregada
simuladamente a la mucama. El matrimonio llevó de regreso a la ex
embarazada a Rufino. Antes de bajarse del auto, le preguntaron si
estaba segura de lo que estaba haciendo. La chica dijo que sí (no
negativo). En ese momento estaba segura o confundida.

Al
volver a su ciudad se convirtieron en padres del corazón de la bebé.
La miraron, la abrazaron, se abrazaron, y dijeron: “¡Tenemos una
hija!” Empezaba 1990, y pensaron: “Le daremos buena alimentación,
estudios, posibilidades, cultura, plata para que se compre buenas
remeras de los Rolling Stones y, si tiene suerte, dentro de 20 años
conocerá a alguien muy desubicado en la cola de algún recital en el
Luna Park. El desubicado bardeará su remera de los Rolling Stones,
solo para llamar su atención. Ella pensará en embocarle un
cachetazo”.

La
bebé se enteró de esta historia muchos años después, cuando su
padre de corazón ya había muerto. Nunca supo nada más de su mamá
biológica (aunque su mamá del corazón se ofreció a buscarla) ni
tiene ganas de conocerla. Pero, quién sabe, a lo mejor un día se
encuentran por Facebook.

En
Toronto, la otra chica se enteró que era hija del corazón cuando
ella misma estaba embarazada, a los 27 años. La noticia la
descolocó, pero se puso a investigar. Una serie de coincidencias la
llevaron a deducir que era la hija de Joni Mitchell. La pista final
se la dieron en Children’s Aids cuando le describieron a su madre
biológica como “a Saskathewan folksinger who has moved to the
Unided States”. Entró a la página de Internet, llamó al mánager
de Joni, y pocos días después fue a pasar 19 días en la mansión
de u$ 9.000.000 de Joni, quien conoció a su nieta el mismo día que
se reecontró con la hija que había abandonado. Se abrazaron y se
dieron cuenta que caminaban de la misma forma, tenían los mismos
gestos y sus pieles olían iguales. Joni dijo: “He tenido dolores y alegrías en mi vida, pero
nada como esto”. Little Green Had A Happy Ending.

Autores: A.R. y J.M.


http://www.youtube.com/watch?v=wBT4MYbX4io


   

Etiquetas:

Una respuesta to “Dos Historias De Hijas Del Corazón”

  1. Elisabet Says:

    VERY NICE STORIES.

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