El Gordito

 

Estábamos jugando a la pelota y
bardeando al Gordito, que no pegaba una. Nadie lo quería en su equipo porque
era jugar con uno menos, ya que nadie se la pasaba y el Gordito era fácil de
esquivar. Hasta que uno pasó al Gordito y metió un gol, y un compañero del Gordito
le dijo: “¡Gordo! ¡No sos más boludo porque no tenés tiempo!”. Entonces el
Gordito se enojó y agarró la pelota con sus manos y se retiró de la cancha. “Dale,
Gordito, danos la pelota que queremos seguir jugando”, le dijimos, mientras el
Gordito nos repetía una y otra vez: “La pelota es mía”. Se hizo de noche y no
pudimos terminar el partido. Ese día no nos dimos cuenta, pero habíamos
descubierto el concepto de propiedad privada, con sus pro y sus contras.

 

Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: