La Noche Perfecta De Alpha Con Teta

 

(El siguiente texto pertenece al género de ficción Literatura Pajera.)

Hace unos años, Alpha tenía un blog espectacular (http://alphaesespectacular.blogspot.com) donde escribía sus visiones del mundo. Cada tanto recibía e-mails de chicas que decían admirar sus elaborados textos, y en algunas ocasiones Alpha salió con esas chicas, con resultados disímiles. Hasta que una noche recibió un mail de Teta, una niña de 17 años que le comentó varios de sus artículos. Alpha le contestó, y comenzaron a chatear.

Al poco tiempo, los chats tomaron una dimensión hot que hacían que toda la sangre de Alpha se concentrara en un solo lugar. Frases de Teta como “Yo te doy”, “Hago todo lo que me pidan”, “Soy la más puta en la cama” o “Para petear uso la boca y sé que hacer con mis diez dedos”, desconcertaban a Alpha, un pobre treintañero con principio de calvicie, que venía de la escuela donde a los 17 años había que chamuyar 20 horas para tocar una teta y 30 horas más para besar un pesón. Encima, Teta mostraba fotos que la aseguraban como portadora de una belleza inédita.

Alpha estaba caliente, pero algo lo detenía: Teta tenía 17 años y Alpha no quería cometer estupro (blema.) Pero los chats seguían incrementándose en calentura, así que quedaron en salir una noche. Alpha fue a la cita creyendo que Teta exageraba en los chats. Además, en uno de los últimos, Teta le había dicho: “Seguro que la primer noche no vamos a coger, aunque nos vamos a morir de ganas”.

Fue la noche perfecta para Alpha desde que Teta subió a su auto, y sacó de su cartera el disco doble de Led Zeppelin Physical Grafiti porque sabía que a Alpha le iba a gustar. La llevó a comer a un lugar y se contaron sus historias que no daban para el chat. La mamá de Teta era cuatro años mayor que Alpha, y estaba a punto de ser abandonada por su papá.

– Bueno, si es parecida a vos, la puedo atender yo – le dijo Alpha.

– Es parecida a mí pero no te va a gustar porque tiene el culo caído – respondió Teta.

El papá de Teta era bastante más grande. Había pertenecido a un grupo subversivo de mucha acción pero, cuando la Triple A comenzó a matar a sus amigos en 1975, se exilió en Sudamérica (para seguir entrenando la guerrilla), volviendo a Argentina ya entrada la democracia, para levantarse a una pendeja hermosa con la cual procrearía a la belleza que ahora Alpha tenía delante. Teta tenía fotos de bebé sostenida por algunos de los guerrilleros más famosos, incluyendo al amigo motoquero del Che Guevara. El papá de Teta vivía apenado porque no habían podido hacer la revolución, y asustado porque algunos todavía lo estaban buscando.

Teta era muy abierta. Al pasar una chica de buen culo, los dos le miraron el orto y dijeron a la vez: “¡Qué buen culo!” Luego de cenar, volvieron al auto y Teta intentó ponerse el cinturón de seguridad. Alpha le dijo: “No, pará, no te lo pongas todavía que quiero besarte”. Cinco minutos después, Alpha propuso: “¿Y si vamos a un lugar donde podamos estar más cómodos?” a lo que Teta respondió: “Hay un telo cerca de mi casa. Es medio pelo, pero por lo menos te queda cómodo para dejarme cuando nos vayamos”. “Yo solo quiero estar con vos”, dijo Alpha, mientras ponía en marcha el motor.

En el telo, todo salió a la perfección. Teta no había mentido en cuanto a sus habilidades y a su buena disposición, y además durante los actos repetía una y otra vez: “¡Cómo me gusta coger!” Ambos se sorprendieron de cómo los acompañaba la música del telo (toda rock clásico), empezando y terminando las canciones que más les agradaban en los momentos más acordes. Entre el primero y el segundo, Alpha le preguntó que se sentía estar con alguien tan grande, a lo que Teta respondió que ya conocía esa sensación porque una vez había estado con uno de 42. Alpha le dijo: “Tetita… ¡vos tenés 17 años y 500 noches!”. Teta se rió.

Cuando hicieron todo lo que tenían que hacer, se estaban vistiendo y sonó ese maldito teléfono para avisarles que debían irse. Alpha pensó: “Hasta eso salió bien. Con otras siempre me agarra el teléfono en el mejor momento.”

Se fueron a tomar una Coca Cola porque ambos habían quedado sedientos y amaban la Coca Cola en envase de vidrio. Alpha la dejó en su casa, volvió a la suya, y cuando estaba llegando se largó a llover con todo (Alpha odia manejar con lluvia.) “Fue la noche perfecta”, se dijo y durmió como un angelito.

Días después se pidieron calificación. Alpha le puso un 9 y Teta un 7. Luego Teta se puso de novia pero siguió con ganas de ver a Alpha, así que éste mandó sus códigos a la mierda y la volvió a ver varias veces más. Después Teta se perdió en amores más importantes. Alpha cerró su blog cuando su mamá lo leyó y lo re-cagó a pedos.

(Saludos a Teta que me recomendó escribir esta historia y me sugirió los nombres de los personajes, además de haberme hecho otros favores no-sexuales que la harían digna de un monumento.)
 

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