5 Versiones Del Paso De Charly García Por La Colimba (“Se dan cuenta, loco, de repente… es así”)

Para los que no lo saben, antes,
hasta 1995 (creo), cuando cumplías 18 años, y estaba en lo mejor de tu vida, te
llamaban para hacer el “Servicio Militar Obligatorio”. Ahí, te rapaban el pelo
de manera ridícula, y los militares, te maltrataban de varias formas durante
aproximadamente un año (a veces más.) Alguna gente con serios problemas
mentales cree que eso es bueno y quiere que eso vuelva.

 

Charly García tuvo que cumplir con
el servicio militar. Acá van 5 versiones de lo acontecido.

 

VERSIÓN
1:
El
mismo Charly lo cuenta en un largo reportaje de 1983.

 

 

Charly: (…) Y justo cuando estaba en lo
mejor… me llamaron para la colimba.

 

Pregunta: ¿Cómo te sentiste?

 

Charly: Mal. Yo tenía el pelo largo
sin gomina por primera vez en mi vida. Estaba haciendo la música que a mí me
gustaba con gente macanudísima y de pronto, tuve que cortarme el pelo para
entrar a la colimba. Por suerte pude zafar en dos meses.

 

Pregunta: ¿Por qué?

 

Charly: Insulté a un teniente y me
iban a mandar al sur como castigo. Entonces me escapé en un camión del Hospital
Militar diciendo que tenía un soplo al corazón. Se pusieron a investigar y de
allí fui a psiquiatría, y me declararon neurótico, histérico, con personalidad
esquizoide, y me dieron de baja. En ese hospital, una noche en que me sentía
muy mal por unas anfetas que había tomado, compuse “Canción para mi muerte”. La
cabeza me daba vueltas y el pecho me latía muy fuerte, pensaba que era mi fin.
En diez minutos, mientras todo el hospital estaba durmiendo, compuse “Canción
para mi muerte”, el primer éxito de Sui Géneris.

 

 

VERSIÓN
2:
La
carta que Charly le mandó a su mamá cuando hacía la colimba (extraído de una
foto de la carta.)

 

Mami: Esto es una cagada. Pero dentro de
todo es horrible. El morfi es asqueroso, menos mal que hay una cantina donde
comprar algo. Tengo poco tiempo para escribirte así que voy a ser sintético.

El horario de visita es los domingos de 14 a 19 hs.

Llamá a estos teléfonos por si alguien
quiere venir:

72-2957 (Rolando) que le avise a las
chicos donde estoy.

87-2304 (Pipi)

Por favor, traé comida y si es posible
algo de $.

Por lo demás estoy bien.

Espero que me puedas sacar pronto.

Besos. Charly.

 

 

Versión
3:
Del
libro de Sergio Marchi, Say No More. Una Vida De Charly García.

 

     Cuando
Charly vio que el séptimo de caballería no acudía al rescate, decidió forzar
los acontecimientos actuando irresponsablemente. Y cuando lo apretaron, simuló
locura, dijo que sufría del corazón y hasta se llegó a intoxicar con pastillas,
por lo que lo mandaron al hospital. Realmente no estaba muy bien, se sentía
mareado y no podía coordinar sus movimientos. Asegura haber tenido una visión.
Un ángel, una visita celestial que permaneció un instante frente a él y se fue.
Cuando se le pasó el malestar compuso la letra de “Canción para mi muerte”. Le
dio forma final cuando cayó Nito de visita con una guitarra.

     Para
que no quedara ninguna duda de que no podía pertenecer al Ejército, Charly
llevó a cabo una serie de desmanes que pusieron ese hecho en evidencia. Fingió
todo lo que pudo una variada gama de desórdenes físicos. Pero cuando vio que
los médicos no le creían, decidió hacer algo tremendo, algo que evitara que
fuera devuelto al regimiento: tomó un cuerpo de un muerto de una de las camas
del hospital, lo puso en una silla de ruedas y lo llevó a tomar sol por ahí.

    
Lo vi muy pálido – declaró cuando lo sorprendieron.

     El
soldado García fue sometido a exámenes psicológicos que lo declararon “maníaco-depresivo,
con personalidad esqizoide”, recomendando así su baja. Ésa fue una de las pocas
cosas con que el Ejército la pegó y lo dejaron ir a comienzos de 1972. De esa
experiencia salió otra canción que se llamó “Botas Locas”.

    
Así comencé mi larga carrera de éxitos -rió una tarde, frente a la pileta de su
sala de ensayo-, gracias al Ejército Argentino.

 

 

 

 

Versión
4:
Del
libro de Miguel Cantilo, ¡Chau Loco! Miguel cuenta la historia que le narró
alguien que compartió la colimba con Charly García.

 

Entre los múltiples casos dramáticos de
incorporaciones que circulaban por entonces, recuerdo la historia del soldado
García, que me narró Tito Arqueros, por aquellos días baterista de mi grupo.
García pertenecía a su batallón, aunque estaba medianamente exceptuado de la
instrucción militar por padecer algunas dolencias (reales o fingidas) que le
habían valido el rango de apto relativo. Al principio el soldado, junto con
otro de status similar, se autoexcluyeron en una carpa y ni siquiera
presenciaban los consabidos ejercicios bélicos que sustentaban la fantasía con
la cual los milicos sometían a los civiles, al menos por un año, en forma
incondicional. Cuando fueron descubiertos por el suboficial a cargo, éste los
obligó a asistir a la instrucción y a permanecer de pie formando el cuatro con
una pierna cruzada y moviendo los dedos en alto como picos de pajaritos durante
todo el entrenamiento. García y sus compañeros se convirtieron así en el
ejemplo de lo que les pasaba a los aptos relativos y en la personificación ante
la tropa de lo que no debe ser un soldado, situación que fue además aprovechada
por el cabo en cuestión para humillar y denostar a diario a los reclutas.

Cierto día, en presencia de todo el
batallón, la actitud del cabo se tornó obsesivamente acosadora y el soldado
García fue sometido a injurias y zamarreo, expuesto como modelo máximo de
deshonra de la milicia. Para cuando el suboficial lo tenía agarrado por las
solapas y lo sacudía como un muñeco, el soldado García gritó:

– ¿Por qué no te vas un poco a la puta
que te parió?

Se hizo un silencio y el milico,
incrédulo, le preguntó al soldado qué había dicho.

El soldado García respondió aún con
mayor energía:

– ¿Por qué no te vas un poco a la puta
que te parió?

La tropa entera estalló en carcajadas y
el cabo pasó de la palidez al sonrojo. ¿Qué podía hacer con ese mocoso?
¿Matarlo ahí mismo?, ¿Remitirlo al hospital militar para que reexaminaran su
condición mental?

Según me lo narrara Tito, testigo del
hecho, nunca se supo que pasó con el soldado García. Pero un tiempo después él
se lo cruzó en los pasillos del hospital militar esperando que le firmaran en
la libreta la excepción bajo quién sabe qué rotulo.

García pudo cumplir así el curioso
destino para el cual estaba programado, continuar con un amigo las
presentaciones de su famoso dúo y componer varias de las mejores y más famosas
canciones de nuestro rock.

 

 

Versión
5:
La
canción que Charly García compuso al respecto. Se llama Botas Locas. Esta
canción iba a ser incluida en el disco de Sui Géneris de 1974, pero tuvieron
que sacarla por la censura (se oficializó en un disco de out-takes de 1985 y
luego apareció en las reediciones de Instituciones.)

 

Yo formé parte de un
ejército loco,
Tenía veinte años y el pelo muy corto.
Pero, mi amigo, hubo una confusión,
Porque para ellos el loco era yo.

Es un juego simple el de
ser soldado:
Ellos siempre insultan, yo siempre callado.
Descansé muy poco y me puse malo,
Las estupideces empiezan temprano.

Los intolerables no
entendieron nada,
Ellos decían "Guerra",
Yo decía: "No, gracias”.

Amar a la Patria bien nos exigieron,
Si ellos son la Patria,
yo soy extranjero.

Se darán cuenta que aquel
lugar
Era insoportable para alguien normal,
Por eso me dije: "basta de quejarme, yo me vuelvo a casa"
Y decidí largarme.

Les grité bien fuerte lo
que yo creía
Acerca de todo lo que ellos hacían.
Evidentemente les cayó muy mal
Y así es que me echaron del cuartel general.

Si todos juntos tomamos la
idea
Que la libertad no es una pelela
Se cambiarían todos los papeles,
Y estarían vacíos muchos más cuarteles,
Porque a usar las armas bien nos enseñaron
Y creo que eso es lo delicado,
Piénselo un momento, señor general,
Porque yo que usted me sentiría muy mal.

 

Para finalizar, dejo dos versiones en video de esta
canción. Una es la original de Sui Géneris de 1974. Y la otra es en un camarín,
donde Charly canta a capella (parece que se acordaba la letra a la perfección),
en el año 2000, en Mendoza, un día antes de su famosa tirada del noveno piso.


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