La Nona (Se Fue En Fade)

A
fines de la década del 70’,
una mujer limpiaba mi casa. Un día pidió permiso para traer a su hijo. Al poco
tiempo una pared apareció pintada con crayón. Mi vieja me arrinconó y me
preguntó si había sido yo, sin aplicarme los métodos para extraer confesiones
que se usaban en esa época. Le dije la verdad (yo no había sido ni sabía quién
había sido) y mi vieja le dijo a la que limpiaba que no viniese más.

 

Entonces
apareció la Señora,
una mujer mayor. Se llamaba Camila, pero fue bautizada “la Nona”, porque mi hermana que
ahora tiene 29 no podía pronunciar Señora. Enseguida se ganó la confianza y se
adueñó de la casa. Se quedaba planchando y mirando telenovelas mientras
nosotros íbamos a la escuela, y hacía la comida y cosas ricas (hacía unos
escones espectaculares que me esperaban calentitos cuando volvía del colegio, y
también bolas de fraile.) Tenía detalles como poner una moneda adentro de los
ñoquis del 29. Llegaba todos los días tempranísimo, y me despertaba para ir al
club de tenis preguntándome cuántas Criollitas con dulce de leche me untaba.
Les ponía el doble de dulce de leche del que se estila, pero a mí no me
importaba.

 

No
faltaba ni a palos, solo un día por mes, con previo aviso, porque iba a cobrar
una jubilación a San Andrés de Giles. Ese día nos traía regalos horribles, que
uno se quedaba mirando y pensando: “¿Para qué quiero esto?” (recuerdo un
muñequito de lana y alambre y cosas así de feas.) Creo que llegué a decirle que
cambie esos regalos por golosinas. Estaba clarísimo que nos quería mucho, y
nosotros también comenzamos a quererla.

 

Pero
un día la Nona
anunció que nos abandonaba porque se casaba, con un viejo que había conocido.
Mis viejos estaban preocupados porque la Nona era irremplazable. Sin embargo, se casaba un
sábado, y el día anterior, apareció el novio en casa cuando ella no estaba.
Tocó timbre, pidió hablar con mi viejo, y le dejó un papelito (sin sobre ni
nada) que decía, con una letra horrible y faltas de ortografía: “Camila, no me puedo
casar con vos porque me tengo que arreglar los dientes. Juan” (sé que parece
mentira pero juro que es verdad.) La boda se suspendió y conservamos a la Nona, quien no emitió
declaraciones.

 

Unos
años después, un día llego a su casa y la encuentro llena de gente, todos
sentados en los sillones y hablando con la Nona. Eran sus hijos,
que vivían lejísimo (onda en La
Pampa) y la habían rastreado y querían recuperarla, querían
reconciliarse porque hace muchos años se habían peleado. Parece que tenía como
7 hijos y 500 nietos. Eso fue un shock para mí, que tenía 12 años y siempre
había supuesto que la Nona
era soltera. Ahora resulta que por lo menos había cogido 7 veces.

El
amor maternal tiró más y decidió abandonarnos y volverse con su familia. Tres
meses después, la teníamos de nuevo de casa. Se había vuelto a pelear con sus
hijos.

 

Cuando
yo tenía 13 nos mudamos temporariamente a una casa más grande, mientras
edificábamos en la nuestra. La
Nona decidió quedarse a dormir en esa casa. Yo estaba en la
gloria porque dormía donde estaba el televisor, y me quedaba todas las noches
mirando hasta tarde. La Nona
comenzó a quejarse, ya que a ella le gustaba levantarse a las 6 de la mañana y
no podía dormir bien por mi televisor. Pensé: “¡Cagué! No voy a poder mirar más
la tele. En este mundo de mierda los grandes siempre tienen razón”. Pero no.
Fue la primera vez que mis viejos me dieron la razón en mi vida, cuando
discutía con un mayor. Seguí mirando la tele y la Nona siguió con nosotros pero
durmiendo en otro lado.

 

No
recuerdo la ruptura final. Creo que se fue y vino varias veces, y se fue un día
en que ya no la necesitábamos tanto. Se fue en fade, al contrario de lo que
dictaminó Neil Young (“It’s better to burn out than to fade away”). Cada tanto
pasaba a saludar y a traer algún regalito (ella no vivía más en Luján), pero yo
ya no la veía. Supongo que estará muerta. Desde este humilde blog, un saludo y
un recuerdo a sus sabrosos escones. Quizás se reencarnó en el hijo de algún
amigo mío, o quizás esté mirando el famoso concierto en el cielo donde tocan
Lennon con Hendrix y el Polaco Goyeneche.

Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: