“A Veces Estoy Tan Bien, Estoy Tan Down, ¡Calambres En El Alma!”

Casi todas las personas que conozco tienen desórdenes químicos.
Yo no soy la excepción, obvio (es más, fui medalla olímpica de desórdenes químicos.)
Cuando era chico, mis viejos me avisaban de la venida de los Reyes Magos el 5
de Enero, porque si me alertaban el 2 o el 3, no me podían aguantar 3 días tan
excitado.

 

De más está decir que esta nota no tiene ningún rigor
científico, sino que debe ser leída como la experiencia de alguien que hace
como 20 años viene prestando MUCHA atención a lo que ocurre con sus estados de ánimo
y con los de la gente a su alrededor. Es decir, no hice una encuesta a
cincuenta personas, pero observé a todos los chicos/as que lloran 10 veces por
día por cualquier boludez, y a los cinco minutos se están riendo.

 

Le presto mucha atención a mis estados de ánimo porque me
importa. Creo que después de mucho tiempo aprendí algunas trampitas, pero no se
puede hacer mucha trampa con eso.

 

Los desórdenes químicos actúan sobre nuestro cerebro,
logrando desequilibrarnos y magnificando los estados de ánimo. Actúan tanto sobre
la depresión como sobre la excitación y otros estados (nerviosismo, alteración
del sueño, e incluso frigidez y peronismo.) Los cambios químicos se producen
principalmente por la alimentación, la circulación de la sangre, y la
importancia que le demos a las cosas que pasan a nuestro alrededor. Garchar o
hacer ejercicios, libera endorfinas hacia nuestro cerebro que nos hace estar más
contentos. Comprobé que si corro escuchando la canción Sweetest Little Show de Paul McCartney, las endorfinas se
multiplican (lo mismo ocurre con las armónicas de Bob Dylan.) Clarín logra
desordenar químicamente a la gente para que putee a Cristina Kirchner, incluso
cuando hace algo bueno.

 

Si vos mañana te sacás el Quini y ganás u$ 1.000.000, te
pondrás muy contento porque vas a ir a conocer París, y creerás que ya no tendrás
problemas. Wrong. Tus problemas recién empiezan y te apuesto lo que te sobre
del millón que en poquito tiempo estarás deprimido por cualquier boludez (no te
conviene apostar eso porque si me ganás no te voy a poder pagar.)

 

Hace diez años estaba muy nervioso por problemas
personales, y fui a un cumpleaños que era en un campo. Todos nos emborrachamos
y (no sé por qué) empezamos a tirar pedazos de barra de hielo, desde el techo
de una casa. Nunca me voy a olvidar de ese momento, porque me hizo re-bien,
sentí que estaba expulsando los problemas con cada pedazo de barra de hielo
(aunque quizás fue por el alcohol.) Pero si algún día tu vida es una mierda, te
recomiendo subirte al techo y tirar barras de hielo (sin lastimar a nadie,
ehhh.)

 

Debería seguir explicando esto, y terminar esta nota con
una conclusión irrefutable sobre el tema, pero tengo un desorden químico que me quitó las
ganas de escribir.

 

 

 

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