Carta A Mi Hermano

Luján, 05 de Agosto del 2009

 

Querido
Hermano:

 

Escribo para contarte que hace tres días murió mi querida
esposa, Jacinta, la mujer amada. Fue el sábado a la noche, luego de una
interesante sesión sexual. Al levantarme, con el miembro en un estado ¾ erecto,
y su cabeza medio afuera, pasé por al lado del calefactor tocándolo brevemente,
lo que me provocó un alarido y una aceleración en el camino al baño. Allí
comprobé que la cabeza de mi miembro tenía una marquita como cuando el sol te
quema, un pedacito de piel se había despegado. Días después tuve una ampolla,
que ya se está curando. No me dolió tanto como el deceso de Jacinta, Q.E.P.D.,
que, no te conté, la autopsia reveló que había muerta atragantada por su propio
vómito. Coloqué en su epitafio la frase: “Murió como Jimi Hendrix” y me fui a
buscar otras chicas por ahí.

 

Recalé esa misma tarde en el Hipódromo de Palermo, donde
los equinos Gas Del Sur y Galicia me dieron suculentas alegrías.

 

Desde antes de su muerte, había entrado en una etapa de
cuestionamientos filosóficos. Cuestioné la existencia de Dios, el sentido de la
vida, los índices del INDEC y cuál es el dulce de leche más líquido, si el de
SanCor o el de La Serenísima.

 

Con el objeto de tener temas de conversación para hablar con
interesantes mujeres, intenté en estos días leer las obras completas de Schopenhauer,
aunque no pude entenderlas. Lo mismo me pasó con la obra de Dante Quinterno y
de Pepo, un chileno cuya obra versa sobre un hombre con cabeza de cóndor que tiene una novia
llamada Yayita que es cortejada por un tal Pepe Cortisona. No entendí la razón
por la cual los personajes suelen desmayarse tan seguido en esa historia.

 

Desde la muerte de Jacinta noto que las hormigas de mi
casa han adquirido un extraño comportamiento. Sospecho que creen que es verano.

 

Eso es todo lo que tengo que contarte. Te mando un abrazo
y otro especial para tu mujer y mis adorados sobrinos. Si cobro el seguro de
vida iré a visitarte a la brevedad. Al parecer, el trámite se está complicando
porque los peritos sospechan que algo tuve que ver, a juzgar por la quemadura
de la cabeza de mi verga. Podríamos encontrarnos en Sudáfrica, en el 2010.

 

Sinceramente tuyo

 

Tu Hermano

 

P.D.: Arreglá el teléfono, pedazo de pelotudo.

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