Vamos A Sufrir

Yo nunca tuve una razón para sufrir mucho. No se me murió
ningún familiar joven, ni entraron a robar a mi casa y violaron a mis
familiares delante de mí (¡ni a mí!), y vengo de una familia anormal donde mis
viejos jamás discutieron y no había mayores problemas. Todo estaba bien, sin
embargo yo me la pasé sufriendo.

 

Sufría porque el mundo me parecía una mierda, porque
quería cosas materiales que no podía comprar, porque me enamoraba de las chicas equivocadas, porque me quería garchar a una
mina que me histeriqueaba y después no quería, o porque veía que la gente
mezclaba la música de Andrés Calamaro con la de luis miguel. Sin embargo, creo
que lo que más me hacía sufrir era darle importancia a lo que yo creía que
pensaban sobre mí un montón de boludos que tenía alrededor. En ese contexto,
era lógico que me iba a gustar la música de Rock’n’Roll.

 

El Rock’n’Roll se cagaba en todo, mandaba todo a la
mierda, decía lo que estaba mal, y además te permitía mover la cabeza al ritmo
de las bases y emocionarte cuando sonaban las armónicas o las guitarras
eléctricas. Y no solo eso: sin dejar de marcar que el mundo era una mierda, te
indicaba la forma de pasarla bien.

 

Había tanto pelotudo alrededor que uno no podía evitar
soñar que iba a venir Keith Richard y, sin sacarse el pucho de la boca, los iba
a tumbar de un guitarrazo en la nuca. Eran tan pelotudos que ni siquiera se los
podía curar haciéndoles escuchar el riff de Satisfaction.

 

Tarde años en darme cuenta toda la mierda y la mentira y
los negociados que había atrás del Rock’n’Roll, sin embargo las ventajas de
esta música son tantas que tapan toda esa mierda.

 

Ya no sufro tanto como antes, pero sigo sufriendo. Sin
embargo, cuando miro atrás y veo al chico que sufría mucho, me doy cuenta que
ese sufrimiento era parte de la vida, era inevitable. Si no hubiese sufrido en ese momento,
seguramente estaría sufriendo ahora. Todo el sufrimiento y los errores que
cometí me llevaron a convertirme en lo que soy. Todos los errores que cometo y
cometeré determinarán lo que seré.

 

Por suerte, ya me chupa un huevo lo que piensen de mí la
mayoría de la gente. Sin embargo tengo que seguir trabajando hasta que me chupe
los dos huevos. Con uno solo no alcanza.

 

(Este posteo me gustó porque hace equilibrio entre lo
profundo y lo gracioso. “¿Profundo?” Como el ojete de tu hermana.)

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