Cómo Reconocer A Un Artista

 
 

En el 2008 se cumplen 36 años de carrera discográfica de Charly García. Estos 36 años se pueden separar en 3 docenas-etapas:

 

1.- Inconsciente Colectivo (1972/1984): Estos primeros doce años los denominé así porque Charly sintonizaba perfectamente con el inconsciente colectivo de la juventud argentina no-estúpida. Sus canciones identificaban a cualquier joven con un mínimo grado de rebeldía. Esta etapa termina con los primeros ataques (escándalos) de Charly, y la canción Demoliendo Hoteles, donde Charly cambia la tercera persona que generalmente usaba por una primera persona muy fuerte (“YO que nací con Videla… YO que…”)

 

2.- Estrella De Rock (1985/1996): En la segunda docena Charly, sin dormirse en los laureles, se aprovecha de su fama de rock-star y hace discos perfectos de taquito. El éxito lo sigue acompañanado. La etapa termina cuando se edita y presenta el disco Say No More.

 

3.- Say No More (1997/2008): La tercera docena es “la guerra contra la nada”, y la búsqueda de algo muy distinto, pero muy distinto. Luego de 24 años de éxito rotundo Charly patea el tablero y decide buscar otra cosa. Podría haberse convertido en un tipo maduro y prolijo que cada tanto sacara un disco muy lindo, y llenase una cancha de fútbol cada año, pero no… eligió otra cosa.

 

Tiene Libertad para elegir que quiere hacer en la cuarta docena. Como lo quiero mucho, debería desear que se cure de sus demonios y sea un tipo maduro, prolijo y respetable que llene la cancha de River una vez por año. Yo iría muy contento. Pero soy egoísta y prefiero que lo liberen pronto de la clínica en la que él no quiere estar, y haga lo que quiera (sin dañar a nadie.) Un Charly maduro y prolijo podría atraer a sus recitales a un montón de gente de esas que escuchan arjona. Prefiero el Charly genial y desprolijo que vi tantas veces en la tercera docena.

 

Todo esto se me ocurrió leyendo este fragmento de un texto de Alejandro Dolina que se llama “Cómo Reconocer A Un Artista” y dice así:

 

“…No es verdad que las calamidades conduzcan el arte .Pero es indispensable hacer saber a todo el mundo que para ser artista hay que pagar un alto precio.  Debe uno resignarse a estudiar las arduas cuestiones técnicas.  Debe uno sufrir y hacerse mala sangre allí donde otros pasan de largo. Debe uno aprender a ver secretas señales donde nadie ha visto nada.  Debe uno atormentarse cuando siente que hay un verso que no será capaz de escribir nunca.  Debe uno seguir ciegamente misteriosos llamados que conducen casi siempre a la desdicha.  Debe uno pelear contra el destino, aún sabiendo que será derrotado.
Después -si tiene suerte- es probable que obtenga fama y dinero.  Pero ya no le importará demasiado.
La escuela demencial de Flores se ha disuelto para siempre.
Pero no es inoportuno recordar algunos de sus postulados justamente ahora, cuando los fotógrafos y los locutores inscriben sus nombres en la historia de la creación artística.
Yo no sé, desde luego, qué cosa es el arte.  Sospecho, sí, que debe ser algo fatal,

Y como ya les dije alguna vez, me parece que algo tiene que ver con el llanto.”

 

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