Un Millonario

 
 

Una vez, leí en Clarín sobre un hiper-millonario petrolero que era demasiado pijotero. Desheredó a todos sus hijos. Obligaba a la gente a llevar abrigos en su casa porque no quería gastar en calefacción. Puso un teléfono con monedas en su casa. Pero lo que más me impactó fue la historia del secuestro de su nieto. Le pedían 17,6 millones y él no quería pagar. Al pibe, entonces, le cortaron la oreja y se la mandaron (o a la policía) (está la foto del pibe sin oreja y no se puede creer). Después, arregló en 3,2 millones pero se los prestó a su hijo, quien debió devolvérselos con intereses. Su nieto lo llamó para agradecerle y no lo quiso atender.

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