Celedonio Vs. Joaquín

 

Mano A Mano es uno de los tangos más gloriosos de la historia. Celedonio lo escribió en 1920, cuentan que inspirado en un cantor llamado Nunziatta que había tenido cierto éxito y después estaba tuberculoso y hecho mierda. Gardel conoció a Celedonio una tarde en que iba a grabar otro temazo de él (Margot), y cuando leyó la letra de Mano A Mano quedó tan impresionado que le quiso poner música en ese mismo momento. Eso fue en 1923.

 

73 años después, en 1996, Joaquín Sabina empezó a incluir este tango en sus recitales. Lo tocaba él solo con guitarra acústica, y cambiaba algunas palabras, por ejemplo “si te hace falta un consejo acordate de este amigo” por “si te hace falta un pendejo acordate del gallego” (a Joaquín nunca le gustó dar consejos.) En los recitales acústicos del 97 y en el 99 lo seguía cantando así. Recién en Octubre del 2000 (la tercera vez que vino a presentar 19 Días Y 500 Noches), la tocó con la letra totalmente cambiada (y la música de Mano A Mano.) Esa letra es GENIAL y puede competir con la genialidad de Celedonio Flores. Luego, al momento de grabarla, en su disco del 2002 (Dímelo En La Calle) grabó esa letra pero con música de canzonetta italiana, arruinándola para mi gusto. La llamó Cuando Me Hablan Del Destino.

En la letra de Celedonio se cuenta sobre un tipo que una vez tuvo una chica que lo quería y ahora se fue con otros por la plata. Celedonio le pronostica que un día la mina también va a estar hecha mierda (será un “descolado mueble viejo”), y se ofrece a ayudarla en ese momento. En la letra de Joaquín, es el mismo Joaquín el que pasa de tener todo a no tener nada. Pero, como siempre hace Joaquín, reinvindica su propia poca fortuna (Joaquín siempre defiende al perdedor.) La letra está llena de argentinismos (capo, avenida Corrientes, teatro Colón, mina, pucha, farra, guita,  barra, piolín, Charly, Fito.) Yo calificaría con 10 puntos a cualquiera de las dos letras. Vos, lector, podés elegir cuál te gusta más:

 


MANO A MANO

(Celedonio Flores, 1920)

 

Rechiflao en mi tristeza,

Hoy te evoco y veo que has sido

En mi pobre vida paria

Solo una buena mujer.

Tu presencia de bacana

Puso calor en mi nido,

Fuiste buena, consecuente,

Y yo sé que me has querido,

Como no quisiste a nadie,

Como no podrás querer.

 

Se dio el juego de remanye

Cuando vos, pobre percanta

Gambeteabas la pobreza

En la casa de pensión.

Hoy sos toda una bacana,

La vida te ríe y canta,

Los morlacos del otario

Los tirás a la marchanta

Como juega el gato maula

Con el mísero ratón.

 

Hoy tenés el mate lleno

De infelices ilusiones,

Te engrupieron los otarios,

Las amigas y el gavión;

La milonga entre magnates,

Con sus locas tentaciones

Donde triunfan y claudican

Milongueras pretensiones,

Se te ha entrado muy adentro

En el pobre corazón.

 

Nada debo agradecerte,

Mano a mano hemos quedado;

No me importa lo que has hecho,

Lo que hacés ni lo que harás…

Los favores recibidos

Creo habértelos pagado

Y si alguna deuda chica

Sin querer se me ha olvidado

En la cuenta del otario

Que tenés, se la cargás…

 

Mientras tanto que tus triunfos,

Pobres triunfos pasajeros,

Sean una larga fila

De riquezas y placer;

Que el bacán que te acamala

Tenga pesos duraderos,

Que te abrás en las paradas

Con cafishios milongueros

Y que digan los muchachos:

“Es una buena mujer…”

 

Y mañana, cuando seas

Descolado mueble viejo

Y no tengas esperanzas

En el pobre corazón,

Si precisás una ayuda,

Si te hace falta un consejo

Acordate de este amigo,

Que ha de jugarse el pellejo

Pa’ ayudarte en lo que pueda

Cuando llegue la ocasión.

 

CUANDO ME HABLAN DEL DESTINO (Joaquín Sabina, 2000)

 

Yo era un capo en el ambiente,

Derrochaba adrenalina

Me presentaba en Corrientes,

Tenía palco en el Colón.

Manejaba un convertible,

No escatimaba propinas,

Las quimeras imposibles

De otros eran mi rutina.

No había nacido la mina

Que me dijera que no.

 

Pero, pucha, un veintinueve

De aquel febrero bisiesto

Me vi pernoctando un jueves

En un banco de estación,

Sin más ajuar que lo puesto,

Ni credit card, ni cobija.

Las ratas que huían del barco

Del retrato de mis hijas

Me afanaron hasta el marco

Creyendo que era art decó.

 

Las coristas y las farras

Se esfumaron con la guita,

Los muchachos de la barra

No me echaron ni un piolín;

Charly no tuvo un detalle

Ni Fito un: “¿qué necesitas?”

Cuando, al cabo de la calle,

Rompí mi caricatura

Ni el camión de la basura

Tuvo un jergón para mí.

 

Disqué el movicóm amado

De mi gatita de angora,

“No moleste a la señora”,

Contestó el contestador.

Y aprendí que estar quebrado

No es el infierno del Dante

Ni un currículo brillante

La lámpara de Aladino.

Cuando me hablan del destino

Cambio de conversación.

 

Espejismo rosicleres

Ya no me fruncen el ceño,

Ni me cobran alquileres

Las mujeres que olvidé.

Bajo el sol que me apuñala

Vivo sin patria ni dueño,

Como el aire lo regalan

Y el alma nunca la empeño

Con las sobras de mis sueños

Me sobra para comer.

 

¿De qué voy a lamentarme?

Bulle la sangre en mis venas

Cada día, al despertarme,

Me gusta resucitar.

A quien quiera acompañarme

Le cambio versos por penas

Bajo los puentes del Sena

De los que pierden el norte

Se duerme sin pasaporte

Y está mal visto llorar.

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