Fans De Dylan (Gente Mentalmente Inestable)

 

(De Down The Highway (Bob Dylan. La Biografía) de Howard Sounes.)

 

Pese a todo, los fans más acérrimos de Bob querían ver en él a un líder. Un fan especialmente obsesivo, un joven marginado de veinticinco años llamado A.J. Weberman, se sintió tan molesto ante la aparente falta de interés de Bob en el radicalismo que formó una organización de protesta, el Frente de Liberación de Dylan, y empezó a encabezar manifestaciones delante de la casa del músico. (…)

Al salir del edificio, Weberman reparó en que la basura de la casa estaba junto a la entrada. “Así que había algo que antes estaba dentro y que ahora estaba afuera.” Cogió la bolsa de basura y se la llevó a su apartamento en el Bowery, donde empezó a escarbar en su contenido. Lo primero que sacó fue un pañal sucio. Al desenvolver papeles de periódico halló excrementos de Sasha, el nuevo perro de Bob y Sara; había latas vacías, restos de café rancio y otras tantas aromáticas delicias. El hedor era tal que tuvo que abrir la puerta de la calle para que entrase algo de aire fresco. Halló algunos papeles con canciones deshechadas, una carta comenzada de Bob a Johnny Cash, una postal de Beatty Zimmerman de sus vacaciones en Florida y una lista de temas para Self Portrait. (…) Con todo, mientras iba estudiando la basura de Dylan, Weberman decidió que había inventado una nueva ciencia: la basurología, y utilizó los objetos hallados como base para escribir artículos periodísticos que, finalmente, se condensaron en un libro, Mi vida en basurología. Aquello le proporcionó una notoriedad efímera. (…) La respuesta de Bob fue añadir más excrementos de perro en su basura.

 

(…)

 

Su mayor preocupación era alojarse en hoteles donde no fuese acosado por fans obsesivos que lo seguían donde fuera que fuese. Los empleados de Bob tenían una lista de personas que habían supuesto una amenaza para la seguridad de Bob en los últimos años. Había más de quinientos nombres. A decir verdad, la música de Bob siempre había atraído a personas mentalmente inestables. Quizás el caso más insólito de fanatismo fue el de Richard Dickinson de Hobart (Australia), que en 1987 se hartó tanto de que su madre se quejase de que estuviese constantemente escuchando el álbum Desire en mitad de la noche, que la mató a patadas al ritmo de “One More Cup of Coffee”. (No se lo consideró culpable de asesinato por juzgarlo demente y fue encarcelado por un período indefinido.)

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