La Conspiración Secreta De Las Mujeres

 

Desde que teníamos 12 o 13 años, muchos años antes de que Internet sea de uso popular y accesible, con algunos de mis amigos nos sorprendíamos porque las mujeres conocían todo lo que pasaba en cuanto a los, llamemoslé, chusmeríos de barrio. Las mujeres se enteraban que Fulanito había ido a tal lugar, que Menganito había tranzado con Pepita, que a Poronguito le gustaba Cachuchita. ¡Sabían todo! Entonces empezamos a sospechar que tenían una red secreta mediante la cual todas colaboraban con todas, pasándose los datos que les llegaban en tiempo oportuno, mientras nosotros veíamos pasar la pelota como en un supuesto partido de Deportivo Morón contra la Selección Brasileña. Imaginamos, mucho antes de Internet (repito), una super computadora que recopilaba toda la información y la distribuía mágicamente a las interesadas.

 

Los años pasaron pero la red sigue existiendo. Los avances tecnológicos solo hicieron que la información les llegue con mayor rapidez. Yo sigo viviendo adentro de un disco de rock. Me puedo enterar que hay una chica que se queja porque pavimentan paraísos y ponen playas de estacionamientos; me entero que esto es efímero y que mi estado de ánimo está alrededor del reloj; me entero cómo es la calle Penny Lane en Liverpool, Inglaterra; conozco la historia de un tipo al que lo hirió un oficial y un amigo le pagó la fianza; me voy a recorrer América con dos adolescentes escapados de sus casas; conozco a un gato que llora porque le tiran zapatos y lo comparan con los demás gatos; conozco a un pibe ciego-sordo-mudo que se llama Tommy y es campeón Mudial de Pinball; le pregunto a Joe adónde va con esa arma en la mano y le digo que escuché que mató a su mujer, y Joe me responde que sí, que le disparó y que ahora se va para México; conozco la historia de una banda que practica en el garage de otro Joe; me voy a tomar una ginebra con gente despierta al boliche de la esquina; y miles de cosas más, pero eso sí: sigo sin enterarme si Fulanito anda con Menganita.

 

Hace poco fui testigo de lo bien que funciona este sistema de información. Estaba con tres chicas y una estaba contando que le gustaba un chico X. Quince minutos después, le enviaron un mensajito a su celular: le avisaban que el chico X estaba tranzando con otra chica. ¡Impresionante! Esto recuerda al libro 1984 de George Orwell, en el cual se inspiraría el reality show Gran Hermano. Parece haber cámaras u ojos buchones por todos lados que impiden a los hombres optar por decidir ocultar sus actos: las mujeres interesadas siempre se terminan enterando.

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