Lampone Avisa Que Quiere Dejar Los Simuladores

 

 

(Del último capítulo de Los Simuladores. Los cuatro Simuladores están sentados en su cuartel, para una charla que se debían.)

 

Santos: Bueno, hay una conversación pendiente. ¿De qué tenemos qué hablar?

 

Lampone: Es difícil empezar. Pero siento una necesidad individual de vivir otras cosas, de explorar…

 

Ravenna: ¿Estás dudando de tu sexualidad?

 

Lampone: No, no es eso. Es más complejo. Siento un vacío. Y por ahí en vez de resolver lo que genera ese vacío, yo trabajo para distraerme. Y siento que si me tomo un tiempo podría aclarar ciertas cosas.

 

Medina: ¿Vos lo que estás diciendo es que te querés salir del grupo?

 

Lampone: Al menos por un tiempo. Por supuesto que estaría dispuesto a comprender que alguien ocupe mi lugar.

 

Santos: Por alguna razón, ninguno de nosotros tiene hijos ni ha formado una familia.  De hecho creo que nuestra actividad ha sido ampliamente influenciada por nuestros fracasos amorosos. A Medina lo abandonó su ex mujer. A Lampone también. Ravenna insiste en el concepto del harem. Tal vez elige lo plural para no comprometerse demasiado con nadie. Y quien les habla… bueno… es viudo.

 

Medina: Mirá, si lo decís porque conociste a alguien…

 

Lampone: No, porque ni siquiera sé si es definitivo. Es todo muy reciente.

 

Ravenna: No tomes decisiones en la etapa del enamoramiento. Mirá que después cambia todo.

 

Lampone: Gracias, pero no estoy tomando ninguna decisión. Estoy hablando con un grupo de compañeros…

 

Medina: Amigos. Decilo sin pudor.

 

Lampone: Amigos.

 

Ravenna: ¿Ya te acostaste con ella?

 

Lampone: ¿Qué tiene que ver eso?

 

Ravenna: No, porque si estás a tiempo, te recomiendo que esperes. Yo nunca tengo relaciones hasta después del tercer mes. Es mejor conocerse antes de acostarse, quererse, tener un código, si no después del acto sexual viene la nada, un sentimiento terrible.

 

Lampone: Lo voy a tener en cuenta.

 

Ravenna: Entonces no te acostaste con ella.

 

Lampone: Bueno, no sé si hubo exactamente penetración. Pero pasaron cosas…

 

Ravenna: Ah, bueno, bueno, bárbaro. ¿Decías?

 

Lampone: Por ahí tiene que ver con la edad. Por ahí tiene que ver con el destino. Por ahí simplemente es una cuestión de agotamiento. Todo el tiempo trabajando juntos. Según mi psicóloga…

 

Ravenna: ¿Qué? ¿Vas a la psicóloga?

 

Lampone: Sí, desde hace un tiempo.

 

Ravenna: ¿Por qué? ¿Qué tenés?

 

Lampone: Angustia, como todos.

 

Ravenna: ¿Angustia? ¿De qué tipo?

 

Lampone: Angustia, miedo.

 

Ravenna: ¿Miedo? ¿Miedo a qué? ¿Miedo a la muerte? ¿Al paso del tiempo? ¿Al fracaso? ¿A qué?

 

Medina: Eso no es importante. Dejalo terminar la idea.

 

Ravenna: Perdón, ¿qué decía tu psicóloga?

 

Lampone: Según mi psicóloga nuestras personalidades se van construyendo en torno al funcionamiento del grupo y poco a poco nos alejamos de nuestros deseos individuales, a tal punto de no saber cuáles son. Podemos resolver los problemas de todo el mundo, pero no podemos exponernos a nuestros propios problemas.

 

Santos: Todos tenemos derecho a decir basta. Pero en este caso lo individual afecta al grupo. Yo creo que sería conveniente dejar de vernos por un tiempo, ver qué pasa, y después, más completos, volver a reencontrarnos. Pero bajo ningún punto podría volver a trabajar sin la presencia de algunos de ustedes.

 

Ravenna: No podría estar más de acuerdo. Esta época supone que el sistema es lo importante, y que todos sus integrantes son reemplazables, que ninguno es indispensable. Y yo pienso que en este caso somos todos indispensables. El grupo funciona así o no funciona.

 

Medina: Miren, yo quiero ser sincero con ustedes, como que me llamo Gabriel David Medina. Para mí esto es un baldazo de agua fría.

 

Ravenna: ¿En verano o en invierno? No es lo mismo.

 

Medina: En otoño. Yo entiendo el ánimo general del grupo. Y en algún punto lo comparto. Yo también tengo ganas de tener una familia, criar niños, tener un huerto. Sin embargo son tantas las aventuras vividas, los momentos imborrables, que si nos vamos a separar por un tiempo indefinido, puede ser que esta separación sea para siempre. Y no quiero dejar de decirles, mirándolos a los ojos, lo que siento por ustedes.

 

Lampone: Está bien, no hace falta que lo digas.

 

Medina: Ya sé que no hace falta. Lo hago porque tengo ganas. Les he dicho que los quiero, les he dicho que los respeto y también que los admiro. Pero amar no es lo mismo que querer. Y siento en este caso que la palabra querer me queda chica.

 

Lampone: ¡Te pido por favor que no lo digas!

 

Medina: ¡Y yo siento que los amo!

 

Lampone: Ahí está, lo dijo.

 

Medina: Te amo, Ravenna.

 

Ravenna: Yo también te amo, Gabriel David. Gracias.

 

Medina: Te amo, Santos.

 

Santos: Bueno, muchas gracias por decirlo. Tenés mucho coraje.

 

Medina: Te amo, Lampone.

 

Lampone: La verdad es que esta vez sí me dejaste sin palabras. Yo también te quiero mucho.

 

Medina: Y si nos queremos tanto, ¿por qué tenemos que dejar de trabajar juntos? (Se larga a llorar desconsoladamente.)

 

 

***

 

 

Gente Que No Sabe Lo Que Quiere (Litto Nebbia)

 

La gente que no sabe lo que quiere

A veces dice que te quiere

Y eso te hace sentir muy mal.

 

Lo que más les preocupa es que uno sepa

Que por ese corazón nadie se acerca

Jamás se atreverían a decir: “¡Cuánto te amo!”

Muchas veces por temor a ser feliz.

Pero les causa gracia que uno sea tan sincero

Y te envidian casi en secreto.

 

La gente que no sabe lo que quiere

A veces encuentra quien la quiere

Y eso les hace mal, tanto mal.

 

 

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