Un Paquete De Papas Fritas

 

(Lo que sigue está extraído de un mail que escribí a mis amigos el día que se murió George Harrison. Se llamó "Profunda Tristeza")

 

 

Cuando volví de trabajar fui al almacén para comprarme, como casi todos los días, una Pepsi y dos alfajores Guaymallén y un Bon-O-Bon. El almacenero estaba escuchando radio Mitre y ahí oí la noticia: "Era como mi hermano menor", dijo Paul McCartney al enterarse de la reciente muerte de George Harrison. Aunque yo ya sabía que George estaba a punto de morir, también sabía cómo me iba a afectar la noticia. Se me aflojaron las piernas y me quedé mirando fijo un paquete de papas fritas, pensando que ahora iba a tener que acostumbrarme a vivir en un mundo donde solo quedan el 50% de los Beatles vivos. Comprendí que ese momento, ese paquete de papas fritas que estaba mirando, iba a ser recordado por el resto de mi vida. Esa noticia es sumamente dolorosa para los que llevamos el rock’n’roll en las venas y no sabemos expresar con palabras la pena que nos produce que se muera un Beatle. Imagino que en este mismo día, millones de personas de todo el mundo que hablan todos los idiomas conocidos, se deben estar sintiendo igual de tristes que yo. Lo más increible es que yo nací cuando The Beatles ya se habían separado. Ahora, mientras como el Guaymallén, me pregunto: ¿Por qué carajo no se murió Ricky Martin? ¿No hubiese sido más justo que el cáncer se hubiese comido a alguna de las Vandanas? ¿No podemos firmar un petitorio y pedirle a Dios que retroceda el tiempo y se lleve a Julio Iglesias? ¿Tengo que esperar a morirme para darle un abrazo a George y agradecerle toda la felicidad que me produjo escuchar su música? Isn’t it a pity?

 

Del libro "High Fidelity" de Nick Hornby:

Cuando llegue a casa, pienso poner algo de los Beatles. Seguramente Abbey Road, aunque a lo mejor programo el compact para saltarme Something. Los Beatles eran como los cromos que venían en los chicles, o eran Help un sábado por la mañana en el cine del barrio, y aquellas guitarras de juguete con las que cantaba Yellow Submarine a voz en cuello cuando íbamos de excursión con el colegio, siempre en el último asiento del autobús. Son sensaciones que me pertenecen por entero, que no son mías y de Laura, ni mías y de Charlie, ni mías y de Alison Ashworth. Aunque me hagan sentir algo, no será nada malo.

 

Dijo Timothy Leary, el inventor del LSD:

Declaro que los Beatles son Mesías Divinos. Los más sabios, los más santos y más efectivos Avatares que al raza humana ha producido hasta ahora. Mi tesis es simple. Estoy convencido de que John Lennon, George Harrison, Paul McCartney y Ringo Starr son mutantes, prototipos de una nueva raza de rientes Hombres Libres. Agentes evolutivos enviados por Dios, dotados con el misterioso poder de crear una nueva especie humana.

 

Y dijo John Lennon en 1969:

Esto es solo el comienzo, lo de los sesenta era despertarse por la mañana y la hora de la cena todavía no ha llegado. No puedo esperar, estoy demasiado contento de estar aquí. Va a ser algo grande y va a haber más. Así que piense lo que piense, Señora Grundy de Sussex, Birmingham-on-Toast, sabe que no tiene nada que hacer. (A) Usted no estará cuando lo hagamos, y (B), le gustará cuando consiga dejar de estar asustada. Así que "ellos", quienes quiera que sean "ellos", no tienen nada que hacer porque no pueden derrotar al AMOR. ¡Porque todas esas historias de la religión que dicen que el amor es todopoderoso son ciertas!".

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