Sexo Tántrico

 

Lo más impresionante que alguna vez leí sobre sexo está en “El Libro Del Hombre” de Osho. Ahora lo voy a transcribir, pero antes quiero escribir unas breves palabras sobre Osho.

 

Osho es un filósofo hindú que tuvo muchos problemas con la ley en varios países. Llegó un momento que no podía entrar a casi ninguno, por lo cual terminó en Uruguay (Punta del Este.) Él simplemente contestaba preguntas de la gente, pero con tanta claridad y con tanta apertura mental, que dejaba descolocado a cualquiera.

En los últimos años, hubo una especie de “resurgimiento” de Osho en Argentina (no sé en otros países) en virtud de que mucha gente de los medios (actores y actrices, pero en general modelos) dicen que lo leen. Esto hace que mucha gente descalifique a Osho, como si fuera algo para “modelos estúpidas” y no para gente inteligente. Jajaja. Me divertiría mucho viendo una discusión entre Osho y aquellos que lo defenestran. Osho debe tener un coeficiente intelectual 100 veces superior a cualquiera de los que lo defenestran, y en cualquier discusión sobre cualquier tema los molería a palos, terminarían sintiéndose un gusanito al lado de Osho.

El único que pensaba bastante distinto y podría debatirle sería Krishnamurti. Un debate entre ellos hubiese sido el debate más espectacular de todos los tiempos. Pero seguramente no hubiesen llegado a ningún lado. Seguro Osho trataría de manejar el debate todo el tiempo y Krishnamurti no lo dejaría. Un jurado popular daría como ganador a Krishnamurti nada más porque Krishnamurti era mucho más serio, y Osho por momentos es zarpadísimo (yo intuyo que Krishnamurti la tenía más clara que Osho).

No se sabe bien como murió Osho, pero parece que fue envenenado por alguno de sus grupos seguidores. Creo que se había armado un emporio económico tan grande atrás de él (del cual no renegaba y le parecía bien que eso sea así) que sus diversos grupos de “herederos del imperio” entraron en conflicto y se armó un bardo terrible. Pero bue… esa es otra historia. Lo interesante es que Osho, a la persona que piensa que tiene la mente abierta, se la da vuelta como una media cinco veces seguidas. Era muy inteligente y sabía sobre todo.

 

Esto es lo que respondió Osho ante la pregunta sobre la diferencia entre el sexo normal y el sexo tántrico:

 

¿Cuales la diferencia entre sexo normal y sexo tántrico?

 

Tu acto sexual y el acto sexual tántrico son básicamente di­ferentes. Tu acto sexual es para descargar, es como un buen es­tornudo. Expulsas la energía y aligeras el peso. Es destructivo, no es creativo. Es bueno, es terapéutico. Te ayuda a relajarte, pero nada más.

El acto sexual tántrico es, básicamente, diametralmente opuesto y diferente. No se hace para descargar. Se hace para per­manecer en el acto sin eyacular, sin expulsar toda la energía; para fundirse en el acto: al principio del acto, no al final. Esto transforma la cualidad, en conjunto, la cualidad es diferente.

Intenta comprender estas dos cosas. Hay dos tipos de clímax, dos tipos de orgasmo. Uno ya lo conoces. Llegas a la cúspide de la excitación y no puedes ir más lejos: ha llegado el final. La excitación alcanza un punto donde ya no es voluntaria. La energía te invade y sale. Te descargas, te aligeras. Expulsas la carga; pue­des relajarte y dormir.

Lo estás usando como si fuese un tranquilizante. Es un tran­quilizante natural: le seguirá un buen descanso, siempre que tu mente no esté agobiada por la religión. En ese caso, se destruye incluso el efecto tranquilizante. Si tu mente no está agobiada por la religión, el sexo podrá ser tranquilizante. Si te sientes cul­pable, hasta tu sueño se alterará. Te sentirás deprimido, empe­zarás a descalificarte y a jurar que ya no volverás a gozar. Después tu sueño se convertirá en una pesadilla. Si eres un ser natural y no estás demasiado agobiado por la religión y la mora­lidad, entonces podrás usar el sexo como un tranquilizante.

Este es un tipo de orgasmo: llegar a la cúspide de la exci­tación. El tantra se basa en otro tipo de orgasmo. Si llamamos al primero un orgasmo cúspide, el orgasmo tántrico se podrá lla­mar orgasmo valle. En él no llegas a la cúspide de la excitación sino al valle más profundo de la relajación. Al principio, la exci­tación es necesaria para ambos. Por eso digo que al principio son iguales pero los finales son completamente diferentes.

La excitación se usa para ambos: tanto si vas a la cúspide de la excitación como si vas al valle de la relajación. Para el prime­ro, la excitación tiene que ser intensa, cada vez más intensa. Tie­nes que desarrollarte en él, tienes que ayudarlo a crecer hasta la cúspide. En el segundo, la excitación sólo es el principio. Des­pués, una vez que el hombre ha penetrado, el amante y la ama­da se pueden relajar. No es necesario hacer ningún movimiento. Se pueden relajar en un abrazo cariñoso. Si el hombre o la mujer sienten que se va a perder la erección, sólo entonces se precisa movimiento. Pero después te vuelves a relajar. Puedes prolongar este profundo abrazo durante horas sin eyacular, y después los dos podéis dormir juntos profundamente. Esto es un or­gasmo valle. Los dos están relajados y se encuentran dos seres relajados.

En el orgasmo sexual corriente se encuentran dos seres ex­citados, tensos, llenos de excitación, intentando descargarse. El orgasmo sexual corriente parece una locura; el orgasmo tántri­co es una meditación profunda, relajante.

Quizá no os hayáis dado cuenta pero el hecho de que el hom­bre y la mujer sean fuerzas opuestas es biológico, bioenergético. Negativo-positivo, ying-yang o como quieras llamarlo, se excitan el uno al otro. Y cuando se encuentran en una meditación profunda se revitalizan. Ambos se revitalizan, se vuelven gene­radores, se sienten más vivos, están radiantes de nueva energía y no se pierde nada. Basta con encontrarte con el polo opuesto para que la energía se renueve.

El acto sexual tántrico se puede repetir todas las veces que quieras. El acto sexual corriente no se puede repetir todas las veces que quieras porque pierdes energía, y tu cuerpo tendrá que esperar para volver a recuperarla. Y cuando la recuperes, la vol­verás a perder. Parece absurdo. Desperdiciar toda la vida en ga­narla y perderla, ganarla y perderla: es como una obsesión.

Lo segundo que hay que tener en cuenta es que tal vez lo hayas observado o tal vez no pero si te fijas, los animales nunca disfrutan del sexo. No disfrutan durante el coito. Fijaos en los babuinos, los monos, los perros o cualquier tipo de animal. Du­rante el acto sexual no están felices ni disfrutando, ¡no lo pare­ce! Parece más un acto mecánico; es como si una fuerza natural les impulsara a hacerlo. Si alguna vez has visto a los monos durante el coito habrás visto que al terminar se separan. Si te fijas en sus caras no están extáticos, es como si no hubiese sucedido nada. Cuando la energía lo requiere, cuando es excesiva, la ex­pulsan.

El acto sexual corriente es exactamente así, pero los mora­listas han estado diciendo lo contrario. Dicen: «No te abandones, no "disfrutes".» Dicen: «Esto es lo que hacen los animales.» ¡No es cierto! Los animales jamás disfrutan; sólo el hombre puede disfrutar. Y cuanto más profundamente puedas disfrutar, más elevada será la humanidad resultante. Si tu acto sexual se puede convertir en un acto meditativo, extático, alcanzarás lo más ele­vado. Pero no te olvides del tantra: es un orgasmo valle, no una experiencia cumbre. ¡Es una experiencia valle!

En Occidente, Abraham Maslow ha hecho muy famoso el tér­mino experiencia cumbre. Vas hacia la cumbre a través de la excitación y después caes. Por eso sientes una caída después del acto sexual. Es natural: estás cayéndote desde la cumbre. Jamás sentirás eso después de una experiencia de amor tántrico. Entonces no caerás. No puedes caerte porque estás en el valle, me­jor dicho, estás ascendiendo.

Después de un acto sexual tántrico, no has caído sino que has ascendido. Te sientes cargado de energía, más vital, más vivo, radiante. Ese éxtasis puede durar horas, incluso días. Sólo depende de la profundidad con que lo hayas realizado. Si empie­zas a practicarlo, antes o después te darás cuenta que la eyaculación es una pérdida de energía. No es necesaria, a menos que necesites tener niños. Y con un acto sexual tántrico te sentirás profundamente relajado durante todo el día. Basta una sola ex­periencia tántrica para que te sientas relajado durante varios días, cómodo, en casa, no violento, no enfadado, no deprimido. Una persona así no puede ser un peligro para los demás. Si pue­de, ayudará a los demás a ser felices. Si no puede, al menos no hará infeliz a nadie.

Solamente el tantra puede crear un nuevo hombre, y enton­ces crecerá el hombre que pueda conocer la eternidad, el no ego­centrismo y la no dualidad con la existencia.

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