Ver El Mar

 

En el último episodio de la quinta temporada (episodio 105) de “Little House In The Prairie” (La Familia Ingalls), Albert, Laura y luego Charles ayudan a un tal Dylan (!) a cumplir su sueño. Dylan es leucémico y le queda menos de un mes de vida, y su sueño es ver el mar. Para ello, los Ingalls lo acompañan más de 3000 Km, desde Minesota hasta California, y en el viaje, obviamente, tienen todo tipo de contratiempos (tantos que el episodio se llama “La Odisea.”) Al llegar al mar, con Dylan medio moribundo, Dylan dice:

 

“¡Cómo lo imaginé! Se extiende hasta el cielo. Es eterno. Quisiera ver desde aquí”.

 

Charles entonces lo baja y Dylan parece recobrar un poco de vida y se mete en el mar.  Adentro, lo invade una inmensa alegría mientras los Ingalls lo miran con tristeza y se dan cuenta que se debe valorar cada momento de la vida.

 

El gran escritor Eduardo Galeano, especialista en relatos breves emocionantes, escribió un texto sobre un chico que ve el mar la primera vez. Ese texto está incluido en “El Libro De Los Abrazos”. Baglietto tituló “Ayudame A Mirar” a uno de sus discos en referencia a ese relato.

 Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur. Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando. Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura. Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre: ¡Ayúdame a mirar!”

 

El gran escritor Joaquín Sabina anunció durante años, en diversos reportajes, que quería escribir una canción sobre una historia que había leído en el diario y lo había emocionado mucho. “Las canciones no hay por qué explicarlas, pero sí me gustaría contar ésta porque tiene una anécdota muy concreta. No sé si recuerdas que hace ocho o diez años se escaparon de sus casas de Tarragona dos chavales de 14 o 15 años. El país estuvo aterrorizado esos días porque se creía que los habían matado, que los habían violado, cualquier cosa. Y nada de eso había sucedido: querían ver el mar, y cuando vieron que era peor que en la tele llamaron a sus padres acojonados. Volvieron, vírgenes, supongo, acojonados… Sí, a veces las canciones nacen de las noticias, pero hay que rumiarlas. Eso pasó hace ocho años, y cuando leí la noticia pensé: Aquí hay una canción. Pero la canción misma viene ocho años después, cuando ya se ha medio olvidado…”

 

No conocían el mar
Y se les antojó más triste que en la tele
Pájaros de Portugal
Sin dirección, ni alpiste, ni papeles
Él le dijo “vámonos”
“¿Dónde?” le respondió llorando ella.
Lejos del altar mayor
En el velero pobretón de una botella
Despójate del añil redil del alma
De largo con camisa
Devuélveme el mes de abril
Se llamaban Abelardo y Eloísa
Arcángeles bastardos de la prisa.

Alumbraron el amanecer muertos de frío
Se arroparon con la sensatez del desvarío
Tuyo y mío de vuelta al hogar
Qué vacío deja la ansiedad
Qué vergüenza tendrán sus papás

Sin alas para volar
Prófugos del instituto y de la cama
Pájaros de Portugal
Apenas dos minutos, mala fama
Luego la Guardia Civil les decomisó
El sudor y la sonrisa
Las postales de Estoril, sin posada,
Sin escudos y sin Visa
Se llamaban Abelardo y Eloísa

Bucearon contra el Everest y se ahogaron
Nadie les enseñó a merecer el amparo
De la virgen de la soledad
¡Qué pequeña es la luz de los faros!

Bucearon contra el Everest y se ahogaron
Nadie les enseñó a merecer el amparo
De la virgen de la soledad
¡Qué pequeña es la luz de los faros!
De quien sueña con la libertad…

 

 

 

 

 

Y el gran escritor Joan Manuel Serrat realizó el “Himno Al Mar” en una de sus mejores canciones, “Mediterráneo” de su disco homónimo de 1971, canción de la cual ya hablé en diciembre del 2005.

 

Quizá porque mi niñez
Sigue jugando en tu playa,
Y escondido tras las cañas
 
Duerme mi primer amor,
Llevo tu luz y tu olor
Por donde quiera que vaya,
 
Y amontonado en tu arena
Guardo amor, juegos y penas.
 
Yo,
 
Que en la piel tengo el sabor
Amargo del llanto eterno,
Que han vertido en ti cien pueblos
 
De Algeciras a Estambul,
Para que pintes de azul
Sus largas noches de invierno.
 
A fuerza de desventuras,
Tu alma es profunda y oscura.
 
A tus atardeceres rojos
Se acostumbraron mis ojos
Como el recodo al camino…
 
Soy cantor, soy embustero,
Me gusta el juego y el vino,
Tengo alma de marinero…
 
¿Qué le voy a hacer, si yo
Nací en el MEDITERRÁNEO?
 
Nací en el MEDITERRÁNEO…
 
Y te acercas, y te vas
Después de besar mi aldea.
Jugando con la marea
 
Te vas, pensando en volver.
Eres como una mujer
Perfumadita de brea
 
Que se añora y que se quiere
Que se conoce y se teme.
 
Ay…
 
Si un día para mi mal
Viene a buscarme la parca.
Empujad al mar mi barca
 
Con un levante otoñal
Y dejad que el temporal
Desguace sus alas blancas.
 
Y a mí enterradme sin duelo
Entre la playa y el cielo…
 
En la ladera de un monte,
Más alto que el horizonte.
Quiero tener buena vista.
 
Mi cuerpo será camino,
Le daré verde a los pinos
Y amarillo a la genista…
 
Cerca del mar. Porque yo
Nací en el MEDITERRÁNEO…
 
Nací en el MEDITERRÁNEO…

Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: