LOOSER

 

Esta es una de las anécdotas más looser de mi vida. Es tan pero tan looser que creo que la tenía borrada de mi mente, cuando el otro día, mirando una revista, la recordé.

 

Ahora que terminó el Mundial, les cuento a todos los pobres que no saben lo que se siente que Argentina salga campeón del mundo, que yo conocí esa sensación dos veces. La primera fue a los 6 años, y la segunda a los 14.

 

Ver a Argentina salir campeón del mundo era una de las cosas más importantes que me habían pasado en mi vida hasta los 14 años. Y de repente, unas semanas después de ganar la Copa, nos enteramos de la noticia más increíble de todas: los jugadores de la Selección venían a Luján, mi ciudad, a agradecerle a la “virgen” su triunfo. Fue todo de improviso, y era una mañana, y yo estaba en la escuela en una clase aburridísima (¡como todas!) y de repente, a cada rato, venía la preceptora a decir: “A Fulanito lo vinieron a retirar” (no sé cómo será ahora, pero en esa época no te podías retirar antes del horario a menos que venga algún mayor a buscarte o te ratearas.) Lo cierto es que vinieron a retirar a más de 10 chicos/as (todos para ir a ver a la Selección) y yo pensé: “¡Qué orto que tienen todos!”, sabiendo que a mis viejos ni se les pasaría por la cabeza siquiera la idea de retirarme para que yo vaya a ver a los jugadores. Y de repente, OTRO MILAGRO: “Rampazzi, te vinieron a retirar”. ¡No entendía nada! Era mi vieja, que mi tío la había llamado, porque era intendente y después de ir a la Iglesia con los jugadores tenía que ir a almorzar con ellos (¡un asado en el campo del marido de Graciela Alfano!) y pensó que a mí me gustaría ir. NO PODÍA CREERLO!!!!! Creo que si ahora me dijesen que mañana almuerzo con Paul McCartney no me emocionaría tanto como me emocioné en ese momento.

 

Me fui para la Iglesia, y entre miles de personas que estaban por la puerta para ver a los campeones, tuve la suerte de encontrar a mi tío. A la Iglesia solo podían entrar personas autorizadas, y se entraba por la parte de atrás. Yo estaba ahí, con mi tío y Bilardo y los jugadores, y se armó un tumulto de gente que me hizo separar de mi tío. Intenté pasar pero no pude bajo ninguna causa. Me largué a llorar y, lo peor, es que le eché la culpa a un amigo que estaba conmigo, cuando no había entrado por looser. Me puse tan mal que me volví a mi casa.

 

Lo único bueno fue que vinieron casi todos los jugadores, excepto Maradona. Diego cumplió con su agradecimiento viniendo a Luján otro día, solo, un lunes a la mañana, en un Alfa Romeo. O por lo menos eso cuentan algunos que dicen haberlo visto.

 

Me acordé de esto viendo el otro día una revista del Mundial 86, donde había una foto adentro de la Iglesia (onda “los jugadores agradeciendo a la virgen su triunfo”) y mi tío aparecía en la foto al lado de Bilardo. Lo que más me extraña es que había borrado ese recuerdo, cosa que creo que no me suele suceder.

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Una respuesta to “LOOSER”

  1. Luciana Says:

    "Recuerdos encubridores"

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