Love Story

 

           El otro día vi por cable la película Love Story y me pasó algo raro. Antes de verla pensé que sería una película diseñada especialmente para mujeres y que los hombres aborrecerían, pero que a mí seguramente me gustaría. Creo (creía) que tengo una parte de mujer bastante incorporada, de sentimientos que interesan a las mujeres y también a mí. También decidí verla por otra cosa que recordé en ese momento: cuando era chiquito me maravillaba el cine, y prestaba atención a todos los estrenos y por lo menos miraba las propagandas en el diario. Muchas de las películas sabía que no iba a poder verlas en ese momento, por ser prohibidas, o porque no deberían interesarme  (no podría decirle a mi vieja que quería ver `esa´ película). Sin embargo (y esto hoy me parece muy extraño) ya en esa época quería ver todas las películas -probablemente por el efecto de las propagandas- y me prometía a mí mismo verlas algún día. Y creo que esta era una de esas películas. Alguna vez debo haber oído de ella, o haber visto una propaganda o algo, y entonces había quedado picando en mi cerebro para cuando tuviese la oportunidad. El otro día tuve la oportunidad justa: no tenía nada que hacer y la daban en el cable a las 16:30. Como siempre, me acomodé para verla desde el principio hasta el final (no soporto ver las películas empezadas). Y sin embargo… ¡me aburrió tanto! Y la razón fue la menos esperada, la que justo había pensado que por eso me iba a gustar: me aburrió porque era para mujeres. Me imaginé a todas las mujeres en la década del 70 yendo al cine con sus novios, maravilladas por la película mientras sus novios se embolaban de lo lindo. Era absurdamente ridícula y además… no pasaba  nada. Sólo dos partes me gustaron:

1.    Esta parte se repitió dos veces. Primero lo dijo el chico al principio de la película (indicando que la chica ya estaba muerta) y luego se repitió en la cama, cuando acababan de hacer el Amor. Estaban hablando que la chica había renunciado a su religión católica. El chico le dijo: `¿No querés ser una buena chica católica?´ y ella le respondió: `Soy chica y soy buena, tengo dos de tres´. Siguieron hablando y acá viene lo bueno: la chica decía que no le importaba nada más que el mundo, que el mundo era muy lindo y que `nada podía ser mejor que Bach, Mozart y tú´. El chico se super-sorprendió: `¿Me comparas con Bach y Mozart?´ y la chica remató: `Y con los Beatles´. Listo. Película salvada.

2.    Al final, cuando la chica murió y el padre del chico va al hospital a pedir disculpas, el chico le dice: `Amor es nunca tener que pedir perdón´. Era una frase que yo ya conocía, levemente cambiada, como `Los verdaderos amigos no necesitan pedirse perdón´. Pensé que si la película fuese de la década del 40 se hubiese llamado así. Y pensé que el guionista había hecho toda la película pensando exclusivamente en rematarla con esa frase.

            Lo que menos me gustó, además de toda la cursilería, fue que el chico se enojó demasiado con el padre por nada, casi. Sólo le había dicho que espere un tiempo más para casarse (era obvio que el padre no quería que se case con esa chica) pero se enojó demasiado. Y después, una vez ya casados, el padre intentó una especie de reconciliación y él no quiso ni atenderlo.

            Análisis de cine por Alejandro Luis Rampazzi.

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Una respuesta to “Love Story”

  1. Luciana Says:

    Omnisciente y pegajosa, "Cien años…", es muy pegajosa.
    Me gusta tu estilo.
     

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