Chilavert

 

 Hoy quiero recordar mi “amor-odio” con Chilavert. Lo amo y estoy de su lado, pero una vez, en 1998, en la cancha de Boca, tuve que demostrarle todo lo contrario. Chilavert había “jetoneado” tanto en contra de Boca, que todos disfrutamos mucho su caída en un partido que Boca ganó. Además, ¡nos tenía tan de hijos! Esa tarde fuimos miles contra él, y creo que logramos hacerlo sentir mal. Yo me encontré, por momentos, no siendo yo. Le llegué a gritar: “Gordo perdedor”, cuando todos sabemos que es un ganador nato (aunque ese día había perdido). Y traté de no cantar los cantitos que le decían: “Negro” o “Paraguayo”, como si fuera un insulto. Para mí no lo son. Muchos le gritaban: “Paraguayo” en forma de insulto, como si fuera feo ser eso. Lo mismo con “Negro”. Yo no. Le gritaba “Gordo” porque lo vi un poco así. Pero cuando le gritaban “Paraguayo botón” yo estaba insultando sólo una vez, y no dos como la mayoría. La cancha ese día fue una fiesta tremenda.

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