Temor y Libertad (Krishnamurti)

 

Extraido del libro "El Arte De Vivir" de Krishnamurti:

 

 

 

"Una mente disciplinada nunca es libre, ni puede ser libre jamás una mente que ha reprimido el deseo.  Es sólo mediante la comprensión de todo el proceso del deseo como la mente puede alcanzar la libertad.

 

(…)

 

Ser sensible es amar.  La palabra "amor" no es el amor.  Y el amor no puede dividirse como el amor a Dios y el amor al hombre, ni puede medirse como el amor a uno solo y el amor a muchos.  El amor se brinda a sí mismo tal como una flor da su perfume; pero nosotros estamos siempre midiendo el amor en nuestras relaciones y, debido a eso, lo destruimos.

 

Estamos siempre persiguiendo la belleza y evitando lo feo, y esta búsqueda de enriquecimiento mediante lo uno y la evitación de lo otro tiene que engendrar, inevitablemente, insensibilidad.  Ciertamente, para comprender o sentir qué es la belleza, tiene que haber sensibilidad tanto a lo que llamamos bello como a lo que llamamos feo.  Un sentimiento no es bello ni feo, es sólo un sentimiento, y de ese modo lo distorsionamos o lo destruimos.  Cuando al sentimiento no se le pone rótulo, permanece intenso, y esta intensidad apasionada es esencial para la comprensión de aquello que no es fealdad ni belleza manifestada.  Es de suma importancia el sentimiento sostenido, esa pasión que no es la mera lujuria ni la gratificación propia; porque esta pasión es la que crea la belleza y, por no ser comparable, no tiene opuesto.

 

Interlocutor: ¿ Cómo hemos de adquirir el hábito de vivir sin temor?

 

K.: Mira las palabras que has usado.  El "hábito" implica un movimiento que se repite una y otra y otra vez.  Si haces algo una y otra vez, ¿asegura eso alguna cosa, excepto la monotonía? ¿Acaso es un hábito la ausencia de temor?  Ciertamente, la ausencia de temor llega solamente cuando uno puede afrontar los acontecimientos de la vida y resolverlos a fondo, cuando puede verlos y examinarlos, pero no con una mente agotada que está presa en el hábito.

Si haces algo habitualmente, si estás preso en el hábito, eres meramente una máquina repetitiva.  El hábito es repetición, es hacer irreflexivamente la misma cosa una y otra vez, lo cual implica construir un muro a nuestro alrededor.  Si a causa de algún hábito has construido un muro a tu alrededor, no estás libre del temor; es el propio vivir dentro del muro el que te hace temer.  Cuando tenemos la inteligencia para mirar todo lo que ocurre en la vida, lo cual implica examinar cada problema, cada suceso, cada pensamiento y emoción, cada reacción, sólo entonces estamos libres del temor.

 

(…)

 

Tratamos de abordar estos problemas mediante métodos políticos y de organización, mediante reajustes económicos y diversas reformas; pero ninguna de estas cosas resolverá jamás las complejas dificultades de la existencia humana, aun cuando puedan ofrecer un alivio transitorio. Todas las reformas, por extensas y aparentemente duraderas que sean, son en sí mismas causa de ulterior confusión y nueva necesidad de reformas.  Sin comprender todo el complejo ser del hombre, las meras reformas producirán sólo la confusa exigencia de más reformas.  Las reformas no terminan nunca y, a lo largo de estas mismas líneas, no existe una solución fundamental.

 

 

Interlocutor: ¿Qué es la verdadera libertad y cómo puede uno adquirirla?

 

K.: La verdadera libertad no es algo que pueda adquiriese, es el resultado de la inteligencia.  No puedes salir y comprar la libertad en el mercado.  No puedes obtenerla leyendo un libro o escuchando hablar a alguien.  La libertad adviene con la inteligencia.

¿Pero qué es la inteligencia? ¿Puede haber inteligencia cuando hay temor o cuando la mente está condicionada?  Cuando tu mente tiene prejuicios o cuando piensas que eres un ser humano maravilloso, o cuando eres muy ambicioso y deseas trepar la escalera del éxito, mundano o espiritual, ¿puede haber inteligencia?  Cuando sólo te interesas en ti mismo, cuando sigues a alguien o le rindes culto, ¿puede haber inteligencia?  Ciertamente, la inteligencia llega cuando comprendes toda esta estupidez y rompes con ella.  Por lo tanto, tienes que empezar, y lo primero es que te des cuenta de que tu mente no es libre.  Has de observar cómo tu mente está atada por todas estas cosas; ése es el principio de la inteligencia, la cual trae libertad.  Tienes que encontrar la respuesta por ti mismo. ¿De qué sirve que algún otro sea libre cuando tú no lo eres, o que algún otro tenga comida cuando tú tienes hambre?

Para ser creativo, lo cual implica tener verdadera iniciativa, tiene que haber libertad; y para que haya libertad tiene que haber inteligencia.  Tienes, pues, que investigar y descubrir qué es lo que impide que haya inteligencia.  Has de investigar la vida, cuestionar los valores sociales, todo, y no aceptar nada sólo porque estés atemorizado."

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Una respuesta to “Temor y Libertad (Krishnamurti)”

  1. ignacio Says:

    Buenisimo.nacho.

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