Shangri-la

 

Del libro “At Home In A World”, de Joyce Maynard. Se cuenta una película:

 

            Uno de las películas que Jerry y yo habíamos visto varias veces era Horizontes perdidos, en la versión cinematográfica original de 1937. Horizontes perdidos es una historia romántica de un avión cargado de viajeros que se estrella en un lugar de las montañas del Tíbet cercado de nieve, sin asomo de civilización en mil millas a la redonda.

            Cuando ya han renunciado a toda esperanza de sobrevivir, los viajeros son rescatados de pronto por unos guías que los conducen a un lugar maravilloso, cálido y soleado, un lugar mágico llamado Shangri-la, donde son objeto de amable trato. Los habitantes les dan túnicas para vestirse y les sirven manjares de una exquisitez como no habían conocido en su vida. Dos de los viajeros -el portavoz del grupo, interpretado por Ronald Colman, y un hermano más joven- se enamoran de dos bellas nativas del lugar cuyos papeles están interpretados por Jane Wyatt y una actriz llamada Margo.

            Salvo el personaje interpretado por Margo, los habitantes de Shangri-la viven muy satisfechos. Poseen el secreto de la inmortalidad. Siempre que los recién llegados permanezcan en este reino, no envejecerán ni se pondrán enfermos.

            Sin embargo, incluso cuando la vida en aquel nuevo país era maravillosa, el hermano del personaje interpretado por Ronald Colman está intranquilo. Se muere de ganas de volver a la ciudad y disfrutar de nuevo de los placeres del mundo, ahora tan lejano. Cuando anuncia a Ronald Colman que él y su amada, Margo, se marchan, Ronald Colman queda desolado. Él quiere seguir con Jane Wyatt, pero no puede permitir que su hermano haga solo, a través de las montañas, un viaje tan traicionero como aquél.

            Por fin, después de muchas luchas interiores, Ronald Colman accede a acompañar a su hermano y a Margo al otro lado de las montañas, lejos de Shangri-la, pese a saber que su decisión es irrevocable. De camino, en medio de la nieve, apartados del paraíso, ocurre algo terrible. Ronald Colman y su hermano contemplan horrorizados el hermoso rostro de Margo que va marchitándose a ojos vistas hasta convertirse en el de una espantosa vieja.

 

      Shangrilá

      (Rita Lee – Roberto de Carvalho)

 

      De repente eu me vejo

      Amarelada, bodeada…

      Sem ninguém

      Nessas horas aparece a preguiça

      A vontade de sumir… de vez

      Se me der na telha sou capaz

      De enlouquecer, e mandar tudo

      Práquele lugar

      E fugir com você pra Shangrilá

      E me deixar levar por um

      Beijo eterno

      Por seu corpo envolvente

      Mais quente que o inferno

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