Enrique Cadícamo – 1º Parte

 
Hace un tiempo que vengo con ganas de escribir algo sobre Enrique Cadícamo, porque es el poeta más groso que hubo en Argentina. Es casi tan groso como Joaquín Sabina. Y además es lujanero, parrandero, y tío abuelo de un amigo mío.
 
Pero como todavía no me decido, por ahora solo voy a transcribir un fragmento de un reportaje a Litto Nebbia donde lo describe un poco.
 
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–A fines de los 80, te conectaste con el maestro Enrique Cadícamo. ¿Cómo surgió el vínculo?

–Un día escuché en el contestador una voz bien de caverna: “Pibe, llamame, que tengo unas propuestas de unos tangos”. Era Cadícamo. Hay que pensar que en ese momento había muchísima gente que creía que había muerto. Y él vivía en Talcahuano y Juncal. Yo no lo podía creer. Fui, y me encuentro con una persona con una cabeza más grande que esta mesa. Me hablaba de Francis Ford Coppola, de Andy García. Un tipo que hablaba cuatro idiomas, dibujaba, pintaba y tocaba el piano. ¿Y por qué tocaba el piano, si él era letrista?: “Porque todos mis amigos tocaban el piano, y si no yo quedaba mal” [risas]. Tuve la suerte de vivir sus últimos años. Me tomó aprecio y confianza, y había momentos que parecía que él tenía 50 años y yo 100. Y era una persona tan inteligente, tan lúcida, que no le gustaba juntarse con gente muy grande, decía: “Esos viejos de mierda”, ¡y el más grande era él! Me contaba anécdotas: “Un día salí con esta negrita brasilera… Carmen Miranda”. Un dandy espectacular. Allí comencé esa tarea en la que hice seis discos de su obra. Y además realicé esa peliculita hermosa que ahora está en DVD, que es él mismo contando estas cosas y tomando mate en el estudio, comiendo las tortas de mi vieja.

–Pero ¿por qué Cadícamo te llamó justamente a vos?

–Porque alguien le dijo que soy un tipo inquieto, loco por la música, y que estaba haciendo una reivindicación del tango. De hecho, en ese momento, el único sello que producía cosas de tango era Melopea, como los cds de Goyeneche o Adriana Varela. Hubo cosas con Cadícamo que se dieron muy parecidas entre nosotros. El era del mismo signo del zodíaco que yo (Cáncer), y también en el horóscopo chino (Rata). Yo vivía solo en aquella época, porque me había divorciado y había muerto mi vieja. Y entonces el tipo, un día, a las ocho de la mañana, me llamó. Y yo recién me había despertado, no quería atender, estaba el contestador abierto, y me dijo: “Querido, cómo te va, buen día. Bueno, quedate tranquilo que vas a salir adelante de todos estos problemas, la gente es así acá, pero después vos los vencés a todos y todo te va a ir bien. Chau querido”. Era muy caballero, muy respetuoso, pero creo que tiene que ver el tema de su longevidad y de estar tan lúcido; tenía una manera de mirar todo y una manera única de decirte las cosas.

–Vos grabaste cosas suyas que eran inéditas…

–Sí, Nebbia canta a Cadícamo, que también está en dvd. Me quedé con sus canciones románticas, los tango-canción; los que son de presos y rufianes eran los tangos que iba a hacer Goyeneche y que finalmente grabó Adriana Varela. Después grabé cuatro discos más con instrumentales de tangos bailables suyos.

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