Increíble Adicción A La Nicotina

 

Extraído de la autobiografía de Gabriel García Márquez “Vivir Para Contarla”.  

Encendía un cigarrillo sin terminar el anterior, aspiraba el humo con las ansias de vida con que los asmáticos se beben el aire, y las tres cajetillas diarias se me notaban en las uñas y en una tos de perro viejo que perturbó mi juventud. En fin, era tímido y triste, como buen caribe, y tan celoso de mi intimidad que cualquier pregunta sobre ella la constaba con un desplante retórico. Estaba convencido que mi mala suerte era congénita y sin remedio, sobre todo con las mujeres y el dinero, pero no me importaba, pues creía que la buena suerte no me hacía falta para escribir bien. No me interesaban la gloria, ni la plata, ni la vejez, porque estaba seguro de que iba a morir muy joven y en la calle.

 

(…)

 

            Por la pulmonía me habían prohibido fumar, pero fumaba en el baño como escondido de mí mismo. El médico se dio cuenta y me habló en serio, pero no logré obedecerle. Ya en Sucre, mientras trataba de leer sin pausa los libros recibidos, encendía un cigarrillo con la brasa del otro hasta que ya no podía más, y mientras más trataba de dejarlo más fumaba. Llegué a cuatro cajetillas diarias, interrumpía las comidas para fumar y quemaba las sábanas por quedarme dormido con el cigarrillo encendido. El miedo de la muerte me despertaba a cualquier hora de la noche, y sólo fumando más podía sobrellevarlo, hasta que resolví que prefería morirme a dejar de fumar.

            Más de veinte años después, ya casado y con hijos, seguía fumando. Un médico que me vio los pulmones en la pantalla me dijo espantado que dos o tres años después no podría respirar. Aterrado, llegué al extremo de permanecer sentado horas y horas sin hacer nada más, porque no conseguía leer, o escuchar música, o conversar con amigos o enemigos sin fumar. Una noche cualquiera, durante una cena casual en Barcelona, un amigo siquiatra les explicaba a otros que el tabaco era quizás la adicción más difícil de erradicar. Me atreví a preguntarle cuál era la razón de fondo, y su respuesta fue de una simplicidad escalofriante.

– Porque dejar de fumar sería para ti como matar a un ser querido.

Fue una deflagración de clarividencia. Nunca supe por qué, ni quise saberlo, pero exprimí en el cenicero el cigarrillo que acababa de encender, y no volví a fumar uno más, sin ansiedad ni remordimientos, en el resto de mi vida.

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Una respuesta to “Increíble Adicción A La Nicotina”

  1. Chipi Says:

    Wow! Amo a Gabo, pero nunca leí ese libro, lo quiero yaaaaaaa!!Y coincido en que el cigarro es como un ser querido, para mi no son solo cigarrillos, son MIS Camel… pero no creo que me funcione lo que le funcionó a Márquez… en fin…Te dejo mi msn Ale: chipi-chipi76 Si querés agregame, tb tengo un blog y de ahi lo podes leer. Besos, Nat SNM

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