Pequeñas Anécdotas En España (las que se pueden contar)

 

Madrid: Astón Martín y La Plaza Chueca

En mi primera noche en Madrid me dediqué a hacer lo que hay que hacer en ese lugar: perderse por las calles tomando algo en cada bar. Así que arranqué por Astón Martín (por esa canción de Joaquín Sabina que dice “solo en Astón Martín hay más bares que en todo Noruega”) y después terminé en una plaza llamada Chueca, donde había un escenario y parecía que iba a haber un show, y estaba LLENO de gente tomando alcohol en las calles. Tardé un rato en darme cuenta que eran casi todos gays, pero me divertí mucho escuchando las conversaciones de las lesbianas y viendo cómo se besaban entre ellas.

 

La Sueca, Milos y Nina

Tuve la suerte de coincidir con las vacaciones de Maidja, la esposa sueca de mi amigo Mariano, así que pude estar más de una semana sin ella, y luego pude disfrutar por varios días a su hijo Milos, que tiene 6 meses y se ríe todo el tiempo y cualquier persona de Barcelona que lo cruza se detiene a mirarlo y decir lo guapo que es. Milos es la estrella de los supermercados. ¡Y encima usa remeras de Jimi Hendrix!

Cuando llegué había una sueca llamada Nina Erickson, que estaba subalquilando una habitación desde enero porque estaba estudiando español. Se había quedado 6 meses viviendo ahí. Era lindísima, y le agradaban los argentinos aunque le habían dicho que debía cuidarse de nosotros. El día que se volvía a Suecia fue muy emocionante porque nos despidió a los abrazos y casi llorando. Quería comprar libros en español para practicar y yo la acompañé a la librería para asesorarla. También la hice escuchar bastante a Charly García. Podía entenderlo bien solo si escuchaba mientras leía las letras.

 

¡Laburé en Barcelona!

Aunque entré como turista, con compromiso de “no ejercer actividades lucrativas”, muchos días acompañé a mi amigo Mariano, que tiene una furgoneta y se dedica a llevar paquetes de un lugar a otro. Yo lo acompañaba y así me recorría todo Barcelona desde la furgo (vi otra Barcelona muy distinta a la que había visto hace 3 años.) Un día le hicimos una mudanza a unos alemanes amigos de Mariano. Otro día llevamos unos equipos de filmación a una feria de la moda alemana grosísima. La entrada a esa feria costaba 30 euros por día y estaban todas las modelos alemanas y del mundo. De más está decir que cometimos la argentinada de no devolver los pases “all access” que nos dieron para entrar las cámaras. Otro día surgió otro trabajo de 70 euros por hora y Mariano me dio 20 euros por ayudarlo. Me dijo: “¿Cuándo ganaste 20 euros por hora?”.

Cuando teníamos que llevar algún paquete afuera de Barcelona, Mariano dejaba de trabajar por ese día y de ahí nos íbamos a alguna playa nudista. Así pude conocer muchos pueblos hermosos cercanos a Barcelona. Mariano se divertía gritándole a los canas: “¡Botón!” porque allá no lo entienden.

 

¡No Gastaba Un Mango!

Todos los lujaneros que íbamos a invitar me invitaban a comer. A veces pasaban varios días sin que haya gastado un puto euro. Estaba lleno de bares donde se bailaba pero que eran gratis. Hasta en el Royale, que es uno de los bares de más onda de Barcelona, me daban todos los vodka-tónicas gratis porque ahí trabajaban amigos míos. Un vodka ahí valía 8 euros. Inenarrables personajes conocí en ese bar. Mis conocimientos de inglés me permitieron mantener relaciones amistosas con chicas de diferentes países como suecas, italianas, brasileras, vietnamitas (!!!!!!!) y otras que ni me acuerdo y hasta del Congo!!!!! Y hasta una californiana que pretendía que le pagase una copa. Le dije (en inglés): “¿Cómo es esto, loco? Gran parte del mundo es pobre para que ustedes, los yanquis, sean ricos, y yo soy el que te tiene que pagar un trago a vos”. Después se lo pagué igual porque estaba bastante buena.

 

Recital de Crosby, Stills & Nash… ¡también gratis!

Como amo desmedidamente a Graham Nash, me cae bien Stephen Stills y no me banco mucho a David Crosby, pero tocaban juntos en el Pouble Espaynol de Barcelona, me dije: “Si vinieran a Argentina seguramente pagaría $ 70 para verlos, así que voy a ir porque seguro que la entrada sale 20 euros.” Cuando llegué, sobre la hora, voy a sacar la entrada y me encuentro que valía 45 euros!!!!!!! Me dije: “No, es demasiado”, y me senté a escucharlo desde afuera, pensando que quizás en los últimos temas dejarían entrar a los pobres. Pensaba: “Estos que se la dan de hippies y cobran 45 euros” y “Ya no me acordaba lo que era ser pobre y no poder ir a un recital”. Ni cinco minutos estuve sentado. Se me acercó un petiso pelado y me dijo:

         – ¿Tu quieres entrar al concierto y no tienes entradas?

         – Sí.

         – Mira, a mí me dieron dos.

         – ¿Me la regalás?!!!!!!!!!!

         – Sí. Buen rollo.

No lo podía creer. Creo que fue una vuelta karmática por tantas veces que –en Argentina- regalé entradas para los Piojos u otros a chicos que pedían “una moneda para entrar”. Por las dudas de que el pelado fuera gay, me le perdí enseguida entre la gente. Era una plaza espectacular, al aire libre, y estaba llenísimo. Y encima estuvieron de invitados Peter Frampton y Jackson Browne (¡que no envejece nunca!) Y la hija de David Crosby en el último tema que era “Teach Your Childrens”. Mucha gente terminó llorando, fue increíble. Pero aunque todos les pedíamos la “Suite: Judy Blue Eyes” no la tocaron. ¡Y estuve a punto de agarrar la púa de Stephen Stills.

 

Todo Perfecto

Eso es lo que más me extraña, que todo salió casi perfecto. No me aburrí ni un momento. Lo único malo fue que me quería ir a Londres por dos días para recorrérmelo todo y no pude porque no conseguí pasajes. Sé que nadie de los que están allá van a leer esto, pero quiero agradecer a todos los momentos INOLVIDABLES que me hicieron pasar. A todos los lujaneros que ya conocía: Mariano (11 puntos), Julián, el Chuleta, el Negro Faccini, el Goma, Matías, el Paleta, el Hombre Que Ríe, el Pacha, a la Sueca y el Milos, y a la infinidad de PERSONAJOTES que conocí gracias a ellos, de los cuales no recuerdo el nombre de casi ninguno, pero igual no los voy a olvidar. Ah… y al tío finlandés de la Sueca, Ristro, que era muy copado y nos enseñó un poco de finlandés a Mariano y a mí, cuando se vino a quedar por dos días.

 

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