La Histérica

 

Un hombre se puso nervioso en el trabajo, y comenzó a gritarnos. Como siempre en estos casos, su estado no lo dejaba pensar con claridad. Gritaba mucho y le pegaba puñetazos a su escritorio. Lo más gracioso es que la voz se le aflautaba. Se había convertido en una histérica. Pretendía que nosotros cambiemos nuestra forma de pensar porque él le pegaba al escritorio. A mí me echó de su oficina porque yo no estaba dispuesto a aflojar (me dijo: "Vos andate que me quedo hablando con el político".) A mí me causaba gracia.

Días después vino a hablar en buenos términos y nos contó que el médico le había dicho que cuando le pasaba eso era mejor descargarse. ¿Pero el psicólogo que le dirá?

 

Anuncios

Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: