La Visión de Dios de George Harrison

 

Extraído del libro "The Beatles Anthology":

George Harrison: El LSD no es una respuesta real. No te da nada. Te permite ver un montón de posibilidades que nunca habías visto antes, pero no es la respuesta. No tomas LSD y ya está para siempre, ya estás bien. Para colocarse de verdad tienes que ir al grano. Yo quiero colocarme, pero uno no puede colocarse con LSD. Puedes tomarlo tantas veces como quieras, pero llega un punto en que no puedes avanzar si no dejas de tomarlo.

            Sólo tenía 23 años cuando hicimos Sgt Pepper  y ya había viajado a la India y probado el LSD e iba camino al trascendentalismo. Tras un período de aprendizaje tan intenso y con tanto éxito con The Beatles y de darme cuenta de que aquello no era la respuesta de todo, me pregunté: “¿De qué va todo esto?” Y entonces, sencillamente por la fuerza que me había otorgado la experiencia del LSD, comprendí la idea de Dios.

            No conozco a nadie de las religiones cristianas que tenga un conocimiento suficientemente profundo de la ciencia de Dios como para traducirla a términos humanos. Los líderes de la Iglesia ofrecen una especie de sin sentido porque ni ellos mismos la entienden. Así que te ciegan con la ignorancia, como un gobierno, como si el poder de la Iglesia se hubiera convertido en una razón suficiente para no cuestionar nada de lo que dicen. Es como: “No sabes nada de Cristo ni de Dios porque somos los únicos que poseemos la franquicia.”

            Había leído lo suficiente de los Vivekanandas y Yoganandas para comprender cómo ver a Dios: utilizando el sistema yogui de trascender a través de los estados relativos de conciencia (despertar, dormir, soñar) para alcanzar el nivel más sutil de conciencia pura. En ese nivel el individuo experimenta la conciencia pura, el origen del ser. Lo dijimos en “Tomorrow Never Knows”.

            El vacío es lo trascendente, más allá del despertar, dormir y soñar. Todo lo creado es el efecto de ese estado puro del ser, lo trascendente o el Dios. Dios es la causa. Y el efecto son tres mundos: el causal, el astral y el físico.

            Creo fervientemente en el poder de la oración, pero es como el amor: la gente dice “Te quiero”, pero en realidad se trata de saber hasta qué punto es profundo tu amor. Maharishi siempre decía que si tienes un arco y una flecha y sólo puedes tensar el arco un poco, la flecha no irá muy lejos. Pero si tensas el arco en su totalidad, la flecha tendrá un recorrido máximo. Con la oración hay gente que es tan poderosa que sus rezos funcionan, mientras que otros quizás tengan la intención pero no la capacidad. Un tipo fuerte puede levantar mucho peso sin esfuerzo. A otro le faltará la fuerza necesaria. Ambos tienen la misma intención pero sólo uno ha manifestado la capacidad de hacerlo. Para que la oración funcione de verdad, hay que hacerla dentro de lo trascendente, cuanto más manifiesto es el mundo natural (o el nivel consciente) menos efectiva resulta. Así pues, el poder de la oración está ligado al desarrollo espiritual propio. Por eso es tan importante el nivel de conciencia trascendente, y por eso también el mantra es muy importante para alcanzar ese nivel. El mantra es como una receta. Si tienes una palabra correcta en una receta consigues la medicina adecuada.

            En la vida nos dejamos llevar por nuestros sentidos y nuestro ego, buscando experiencias nuevas, porque sin experiencia no podemos conseguir conocimiento, y sin conocimiento no podemos obtener la liberación. Pero por el camino nos entrelazamos con la ignorancia y la oscuridad debido a nuestro ego y a nuestra relación con la energía natural. Así pues, aunque estamos hechos de Dios, no podemos reflejar a Dios debido a toda la contaminación que se ha 0acumulado en el camino, y expulsar eso de nuestro sistema es como una batalla épica. Una abeja se acerca a una flor para recoger el polen y luego intenta encontrar una que tenga más. La tendencia natural de la abeja consiste en buscar más néctar, al igual que la tendencia natural del alma es buscar siempre una experiencia mejor. Cuando has pasado por todas esas experiencias –conocer a los famosos, ganar dinero, ir de gira por todo el mundo y ser aclamado-, sigues pensando: “¿Consiste en esto?” A algunas personas les satisface pero a mí no, y todavía no estoy satisfecho.

            Formar parte de The Beatles ayudó a acelerar el proceso de comprensión de Dios pero también lo dificultó, porque había más impresiones y más enredos de los que salir. Todas las experiencias y pensamientos están registrados en nuestro archivo interno. La meditación no es más que un medio para llegar a ese fin. Se practica para liberar toda la obstrucción de tu sistema, de forma que cuando se elimina te conviertes en lo que realmente eres. Ésa es la ironía: ya somos lo que nos gustaría ser. Lo único que tenemos que hacer es desatarlo.

            Lo único que queríamos hacer era estar en un grupo de rock pero, como dijo Shakespeare, el mundo es un escenario y las personas meros actores. No estábamos más que interpretando un papel. Pertenecer a The Beatles era como un traje que vestimos durante un tiempo, pero no éramos realmente nosotros. Ninguno de nosotros lo es. Nuestra verdadera tendencia es intentar restablecer lo que hay en el interior. Alcanzar la sabiduría.

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