Algunas Citas

 

Dijo Tom Waits: “El diablo no existe. Es Dios cuando está borracho”.

 

Dijo Woody Allen: "No se la pregunta pero la respuesta es Sexo".

 

Dijo Freud: "Mi gran incógnita después de estudiar por más de 20 años el alma femenina es: ¿Qué quieren las mujeres?"

 

Dijo Yu Chan: “El factor más importante y universal como causa de estrés y enfermedades es la carencia de Amor”.

 

Escribió Gabriel García Marquez en Cien Años de Soledad: "Pero entonces fue José Arcadio Buendía quien tomó la iniciativa y trató de quebrantar la fe del cura con martingalas racionalistas. En cierta ocasión en que el padre Nicanor llevó al castaño un tablero y una caja de fichas para invitarlo a jugar a las damas, José Arcadio Buendía no aceptó, según dijo, porque nunca pudo entender el sentido de una contienda entre dos adversarios que estaban de acuerdo en los principios. El padre Nicanor, que jamás había visto de ese modo el juego de las damas, no pudo volverlo a jugar."

 

Escribió Marcel Proust en A la recherche du temps perdu – Du coté de chez Swann.

"Y cuando llegó la hora del correo, me dije como todas las noches: Voy a recibir una carta de Gilberta; me dirá que no ha dejado de quererme un momento, explicándome las razones que haya tenido para ocultármelo hasta aquí, y por que ha fingido que se alegraba de no verme, y cuál motivo tuvo para adoptar la apariencia de Gilberta camarada de juego.

Todas las noches me complacía en imaginarme la carta esa; se me figuraba que la estaba leyendo, me la recitaba frase a frase. De pronto me paré asustado. Acaba de ocurrírseme que si tenía carta de Gilberta no podía ser jamás aquella que me recitaba, porque ésa era una invención mía. Y desde entonces procuré desviar mi pensamiento de las palabras que me habría gustado que me escribiera, temeroso de que esas frases, que eran cabalmente las más deseadas, las más queridas de todas, se vieran excluídas del campo de las realizaciones posibles, por haberlas enunciado yo. Y si, con verosímil coincidencia, esa carta que yo había compuesto hubiera sido la que Gilberta me escribiera, al reconocer mi propia obra, no habría tenido la impresión de recibir una cosa que no salía de mí, real, nueva, una dicha exterior a mi espíritu, independiente de mi voluntad, don verdadero del amor."

 

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